ACTUALIDAD


EL SUDCALIFORNIANO

En mayo de 1967 salió a la luz pública el semanario Sudcaliforniano, dirigido por Tomás Limón García.
Aunque fechado en La Paz, en sus inicios fue impreso totalmente en la ciudad de Ensenada, B. C.
El 6 de noviembre de este mismo año, el Sudcaliforniano se convirtió en publicación diaria.
El sencillo acontecimiento fue celebrado entre amigos y gente del oficio, dentro de las oficinas que se ubicaban en la casa de la esquina oriental de las calles Belisario Domínguez e Hidalgo, domicilio de la familia Limón Encinas.
Enseguida quedó bajo la dirección de Carlos Morgan Martínez.
En la foto reinaugural aparecen Leonel Castro Beltrán, Enrique Nava Moreno, Víctor Manuel Gutiérrez González, Carlos Morgan Martínez, Gustavo Gutiérrez González, Román Pozo Méndez, el dueño de la empresa Miguel Lanz Pérez y, frente a la máquina de escribir Royal, el autor de esta crónica.
En 2009 cumple sus primeros cuarenta años de presencia en la vida de Baja California Sur este órgano de comunicación, ahora como El Sudcaliforniano, con un tiraje diario promedio de 6 mil ejemplares. Pertenece a la Organización Editorial Mexicana (OEM) y está dirigido por José Escobar García.

Correo e.: em_coronado@yahoo.com

HISTORIA


EFEMÉRIDES

NOVIEMBRE

9 (1964). El presidente Adolfo López Mateos inauguró los servicios del primer transbordador que habría de comunicar a BCS con el macizo mexicano, al cual fue impuesto el nombre de “La Paz”, especialmente construido en Japón para ese propósito por encargo de Caminos y Puentes Federales de Ingresos que dirigía el Lic. Hugo Cervantes del Río. En el primer plano de la imagen aparecen Jorge Susarrey Cabrera, el Profr. Armando Trasviña Taylor, conductor del programa “Relieves”, de XEHZ; el periodista Francisco Díaz Bonilla Aréchiga, el gobernador del Territorio Gral. Bonifacio Salinas Leal y su esposa la Sra. Altagracia Cantú.
En 1970 entró en operación el “Gustavo Díaz Ordaz”; en 1972 el “Benito Juárez”; en 1973 el “Guaycura”, el “Coromuel” y el “Mazatlán”; en 1974 el “Puerto Vallarta” y posteriormente el “Azteca” y el “Loreto”.

21 (1847). Murió en San José del Cabo José Antonio Mijares, oficial mexicano oriundo de España, durante el asalto que realizó contra las fuerzas intervencionistas norteamericanas.
De éste dice Pablo L. Martínez que fue “oficial de Marina que había pasado a la península con la ambición patriótica de batirse con los invasores de aquella tierra.”
El mismo Martínez indica en su Historia de Baja California que el día anterior (20 de noviembre de 1847) “el plan de los mexicanos era atacar con todos sus elementos por todos lados simultáneamente, provocando confusión entre los sitiados, en medio de la cual Mijares avanzaría por el frente y, basado en audcacia y valor, se apoderaría de la pieza de artillería que constituía el peligro para el éxito de los mexicanos. Este plan se puso en práctica por la noche, iniciándose a las ocho, pero fracasó porque Mijares, al avanzar con fiereza por el lado más peligroso para cumplir su misión, cayó gravemente herido y murió al otro día.”

22 (1879). Manuel Márquez de León lanzó en La Paz su manifiesto revolucionario a la nación contra el gobierno del general Díaz, con lo cual los sudcalifornianos se anticiparon 31 años a la lucha del país en oposición al régimen porfiriano.
En El Triunfo, los marquistas suscribieron el plan revoucionario donde acusaban a Porfirio Díaz de ejercer el poder de la república por la fuerza y la arbitrariedad, con lo cual traicionaba los ideales de la insurrección que lo había llevado a la presidencia.
El general Márquez se proponía extender su lucha a Sinaloa y Sonora, donde tenía simpatizantes. El movimiento fue reprimido y Márquez de León, con algunos de sus seguidores, obtuvo asilo en los Estados Unidos.

LIBRERÍA


El otro México (la península de Baja California),
por Fernando Jordán, Exportadora de
PublicacionesMexicanas, México, 1951.

Es este un documento, una geografía, una crónica, un libro de viajes que partiendo del norte de la península habla de “El tiempo pasado”, recorre “Los bastiones de la patria”, realiza “Una aventura en las islas”, continúa “En busca del Otro México”, camina por “La ruta sobre el desierto” atravesando el paralelo 28° que divide políticamente a las dos Californias mexicanas. Experimenta “Una aventura en el canal”, incursiona “En el país de los oasis” y termina tan largo peregrinar en “La tierra del futuro”.
En la introducción de esta obra que insistimos en llamar una biografía poética de Baja California, Jordán afirma “sin pudor alguno, que se originó en el desconcierto. En el desconcierto y... en el amor. Ni más, ni menos.”
Admite el escritor que si ha tenido o no razón de llamar a este libro “El otro México”, no es asunto que él deba dilucidar. “Sin embargo –explica-, quisiera afirmar que el nombre... no me llevó al libro, sino que el libro me confirmó el nombre que lleva.” Añade que su preocupación “fue la de mantenerme objetivo en el tratamiento histórico y en el dibujo geográfico. No creo haber violado ninguno de los preceptos del historiador, del geógrafo o del biógrafo...”
El gobierno de BCS realizó en 1968 una edición facsimilar de este libro fundamental de la historiografía californiana, y la UABC lo reeditó recientemente.

ACTUALIDAD


ISLA CORONADOS

Hace ya algunos años nos enteramos de que una empresa italiana invertiría en el establecimiento de un centro turístico en la pequeña isla situada a 9 kilómetros al noreste de Loreto, y a 13 de la isla del Carmen.
El anuncio daba a la ínsula el nombre de “Coronado”, en singular, e incluso la razón social del inversionista estuvo registrada, al parecer, como “Inmobiliaria Isla Coronado”.
En tal ocasión elaboramos una nota aclaratoria al respecto, y pudiera ser pertinente retrotraerla para ampliar el conocimiento sobre la variada toponimia sudcaliforniana.
En su segundo viaje a nuestra California, el explorador Francisco de Ortega recorrió con su gente el litoral interior de esta mitad peninsular, y fue adjudicando denominaciones a cuanto lugar encontraba, especialmente islas y placeres de perlas, que era lo que más le interesaba.
Después de haber bautizado las islas de Cerralbo, Espíritu Santo, San José y demás que siguen, llegaron a las del Carmen, Danzantes, Pitahayas “y saliendo de esta isla, a la vuelta del norte, a doce leguas, está una isla redonda, a la cual le pusimos la isla de los Coronados.”
Era el 8 de noviembre de 1633, día que el calendario cristiano dedicaba por entonces, efectivamente, a la conmemoración de los Cuatro Santos Coronados, mártires.
Parece ser que éstos son santos discontinuados por las últimas reformas conciliares, pues no resultó fácil hallar noticias sobre ellos.
Y en ese tiempo carecíamos aún de las maravillas indagatorias de Google.
Fue la amabilidad del sacerdote Arturo García Fernández, de la catedral paceña, quien hizo posible que en alguno de sus libros encontráramos la siguiente breve información:
“Bajo este título venera la Iglesia a varios mártires que murieron el año 304. Eran escultores y, por negarse a esculpir estatuas de los ídolos, fueron martirizados en Sirmio, Hungría.”
El proyecto fue detenido por alguna razón, pero al menos produjo el interés por conocer un poco más de nuestra historia y geografía.