LAS RECORDACIONES DEL CRONISTA

EFEMÉRIDES DEL 8 AL 14 DE JULIO EN BCS

 El 8 de agosto de 1640. Fueron expedidos en Madrid los despachos para que el almirante Pedro Porter y Casanate averiguara si California tenía salida al mar por el norte del continente, según se suponía.

El 10 de agosto de 1721. Fue establecida la misión de Santiago en la costa del golfo de California, y cambiada al interior en 1723. Al año siguiente la reubicaron a un tercer sitio donde se inició la construcción del templo.

El 12 de agosto de 1922. Murió en la ciudad de México el coronel de Infantería Clodomiro Cota Márquez, al término de una sobresaliente carrera militar al servicio de la República. Nació en Todos Santos en 1835.

Inició su carrera castrense en 1858 bajo la tutela de su tío el Gral. Manuel Márquez de León, a cuyas actividades se halló vinculado toda su vida. Participó denodadamente en favor de los derechos y libertades individuales, en la defensa de su país combatiendo a la intervención francesa, a las fuerzas conservadoras y la invasión filibustera de William Walker. Los restos mortales de este patriota fueron reinhumados en su pueblo natal.

El 13 de agosto de 1913. Murió en el ejido Santa Cruz (antes El Copalar), delegación de Santiago (hoy municipio de Los Cabos) el revolucionario sudcaliforniano Nicolás T. Antuna.


El 13 de agosto de 2012. Murió en Texas el doctor Miguel Mathes, prolífico historiador de las Californias, a quien BCS debe una importante producción bibliográfica y hemerográfica, además de conferencias y significativo apoyo al Archivo Histórico “Pablo L. Martínez”. 
El presidente Miguel de la Madrid le otorgó en 1985 la condecoración del “Águila Azteca”, que concede el gobierno mexicano a extranjeros que han prestado servicios importantes a nuestro país. Nació en Los Ángeles, California, en 1936.

ALTERNATIVA LABORAL

ACTUALIDAD


PRESENTACIÓN EXCEPCIONAL

Mapa de La Paz, B.C.S. a San Antonio, B.C.S.El domingo 24 de este julio terminal, en San Antonio (a sesenta kilómetros al sur de la capital sudcaliforniana, de casi 500 habitantes), fue presentado el libro "¡Que van a cerrar las minas!", de Rubén Veytia Taylor, en edición de autor, lo que constituyó, a más de un acto extraordinario en la antigua comunidad realeña, un hecho inusual en la ya larga historia de actos de tal naturaleza en Baja California Sur.

   La función comenzó con dos públicos: uno interior integrado por la nutrida asistencia de invitados y personas interesadas en el asunto, y el otro por una decena de ciudadanos que desde el exterior, apoyados en los amplios ventanales enrejados de la Casa de la Cultura, expresaban su inconformidad por el acontecimiento que realizaba gente llegada de fuera, presumiblemente opuesta a los trabajos mineros, actividad histórica y básica en la región.

   Era evidente que se habían dejado llevar por el título del texto y particularmente por dos opiniones acerca de la misma obra, insertas en la cuarta de forros (o contraportada) del volumen: la primera es un equilibrado tratamiento del tema, y la segunda abiertamente contraria al tipo de minería que pone en riesgo la salud humana y de su entorno.

   Atendidos oportunamente por la mesa principal que formaban el autor, el comentarista Raúl Antonio Cota y el conductor del programa, los hombres y mujeres apostados en las rejas recibieron invitación respetuosa a decir su verdad dentro de la sala; algunos accedieron y se formó entonces un diálogo de lo más interesante, que arrojó como conclusión que a todos hacía falta mayor información sobre el tema, ya que el libro se limita a plantear una serie de imaginarias entrevistas a un agricultor, un ingeniero, un comerciante e individuos de otros oficios y profesiones, de todo lo cual resulta un conjunto comedidamente ponderado respecto a esa polémica cuestión.

   Se dijo entonces que los sanantonianos tienen muchas razones para sentirse orgullosos de su historia, pues en su región (Santa Ana, precisamente) tuvo lugar el primer registro, en todas las Californias (comprendidas desde cabo San Lucas hasta Alaska), de esa actividad exclusivamente humana que es el trabajo, ya que éste tiene como requisitos la libertad, la voluntad más la debida retribución, y eso únicamente se dio a partir de las labores que llevó a cabo aquí la empresa minera de los hermanos Manuel y Antonio de Ocio, totalmente fuera de la jurisdicción misionera, que jamás permitió el trabajo propiamente dicho de los neófitos, al margen de las tareas que obligadamente debían efectuar.

   En esta zona, el visitador Joseph de Gálvez y el franciscano Junípero Serra (santificado hace poco tiempo por el Vaticano) planearon en 1769 la “Expedición Sagrada” hacia el poblamiento de la Alta California, que en el mismo año cubrió su primera etapa con el establecimiento de la misión de San Diego de Alcalá, a base de múltiples elementos sustraídos a las misiones peninsulares y una embarcación decomisada a los hermanos Ocio.

      Fue también aquí donde se creó el primer sitio de carácter civil de las Californias, pues antes de él todo estuvo administrado por el régimen jesuítico, de contenido, objetivos y autoridad obviamente teocráticos.

   Todo acabó en paz y en el acuerdo de que el mayor mérito del libro de Veytia fue haber convocado tantas voluntades e inducido la convicción de que la democracia debe estar siempre robustecida por el conocimiento, el discernimiento y la actitud de sana confrontación de las ideas, como ocurrió ahora en el entrañable y hospitalario real de San Antonio.

HISTORIA

EFEMÉRIDES DEL 1 AL 7 DE AGOSTO EN BCS

El 1 de agosto de 1769. Murió el científico francés Chappé d’Auteroche en San José del Cabo, donde fue sepultado. (Dibujo de Alexander-Jean Nöel.)

Había encabezado la expedición que viajó de Europa al sur peninsular para observar el tránsito de Venus por el disco solar, que había ocurrido el 3 de junio anterior. 

El 1 de agosto de 1974. Fue inaugurado en La Paz, BCS, el mercado “Agustín Olachea Avilés”.

El 2 de agosto de 1721. El jesuita Clemente Guillén estableció la misión de Nuestra Señora de los Dolores, en sustitución de la de San Juan Malibat (o Ligüí), que había quedado despoblada principalmente por epidemias, falta de agua y conflictos intertribales.


El 3 de agosto de 1913. Llegó  Félix Ortega Aguilar a La Ribera, donde -como lo expresa en un documento- procedió a organizar sus fuerzas, dividiéndolas en dos columnas, una bajo su mando directo y la otra bajo el del mayor Benito Estrada, segundo jefe del movimiento. (Fotos en sepia del libro La Revolución en BCS, de Felipe Ojeda Castro.)

De La Ribera continuaron hacia el sur a efecto de hacerse de cabalgaduras y más elementos; llegaron al rancho de La Trinidad el 5 del mismo mes, y de allí mandó emisarios a distintos rumbos a reclutar gente. El 6 en la mañana avistaron una columna de caballería de 50 hombres mandada por el comandante de la gendarmería Carlos González y el 2o. comandante Leocadio Fierro. La tropa de Ortega contaba con 59 hombres mal armados y sin ninguna experiencia en la guerra; después de consultar a sus oficiales, le manifestaron que toda la tropa estaba en perfecto estado y deseosa de entrar en combate. 
Durante diez horas resistieron el ataque hasta que, agotadas las municiones de los revolucionarios, fueron obligados a romper el sitio y salir en dispersión.