ACTUALIDAD


IMPLICACIONES DE LAS REFORMAS

En vista de las reformas que hace pocos años recibió la Constitución General de la República en materia de corporaciones religiosas, por las cuales ya han obtenido registro la gran mayoría de ellas como asociaciones eclesiásticas, puede pensarse que ello ha de tener implicaciones más profundas de lo que parece a simple vista.
Por ejemplo: ahora que las iglesias tienen personalidad jurídica y todos sus actos adquieren valor legal, el bautismo debe constituir un sacramento reconocido por la ley. En tal circunstancia, los padrinos adquieren carácter y obligaciones no sólo morales sino de orden legal. Tendrían, por ende, que vérselas con el abogado cuando pretendan desatender las responsabilidades que en el bautisterio prometieron cumplir.
Eso por un lado...
Por el otro, las leyes federal y estatales de Responsabilidad de los servidores públicos aluden a la prohibición que éstos tienen respecto a la incorporación de familiares y parientes cercanos a sus correspondientes nóminas de empleados. Consecuentemente, el vínculo de padres, padrino y ahijado deberá estar integrado a la legislación como de índole jurídica. Así que ser en la actualidad compadre, padrino o ahijado del funcionario habría de constituir una formal restricción para efecto de chambas.
Una cosa más: si errar es de humanos, y humanos son los ministros de cualquier culto, hemos de admitir por anticipado que algunos de sus actos podrán ser imperfectos, defectuosos y, por la naturaleza de la falla, afectarnos en mayor o menor medida.
Si un servicio de determinado sacerdote, pastor, rabino, etc., al que acudimos en favor de intercesión ante la divinidad que representa (o dice representar), no satisface nuestras expectativas de salud, mejoría económica, salvación de alguna alma, expiación, absolución o lo que sea, ¿podemos llevar nuestra queja a la Procuraduría Federal del Consumidor?
Pregunto...

em_coronado@yahoo.com

HISTORIA

EFEMÉRIDES SUDCALIFORNIANAS

AGOSTO

10 (1644). Nació en Segno, Italia, Eusebio Francisco Kino. Murió el 15 de marzo de 1711 en su misión de Magdalena, sonora (Méx.).

10 (1824). Fue firmada en Loreto el Acta de Adhesión de las Californias a la República Federal.

12 (1922). Murió en la ciudad de México el coronel de Infantería Clodomiro Cota Márquez, al término de una sobresaliente carrera militar al servicio de la República.
Nació en Todos Santos en 1835. Inició su carrera militar en 1858 bajo la tutela de su tío el Gral. Manuel Márquez de León, a cuyas actividades se halló vinculado toda su vida. Participó denodadamente en favor de los derechos y libertades individuales, en la defensa de su país combatiendo a la intervención francesa, a las fuerzas conservadoras y la invasión filibustera de William Walker.
Los restos mortales del patriota fueron reinhumados en su pueblo natal.

13 (1913). Murió en el ejido Santa Cruz (antes El Copalar), delegación de Santiago (hoy municipio de Los Cabos) el revolucionario sudcaliforniano Nicolás T. Antuna. Nació el 10 de septiembre de 1879.

LIBRERÍA

Baja California 1535-1965, por Ellen C. Barret, 2 volúmenes.

Nos referimos ahora al mejor estudio bibliográfico sobre la península de Baja California, producto de la investigación de quien estuvo, hasta el fin de sus días, al servicio de la biblioteca pública de Los Ángeles, Alta California, ciudad donde fueron editados los dos volúmenes de este importante trabajo.
El primero fue impreso por Bennett & Marshall en 1957, y consta de 304 páginas; el segundo, de 267 páginas, corrió a cargo de Westernlore Press diez años más tarde, y abarca hasta 1965.
Se citan más de 7,500 obras, impresas en sus varias ediciones e idiomas, desde artículos, folletos y publicaciones inclusive donde sólo en parte de hace referencia a California peninsular.
Aportación de máximo valor, absolutamente imprescindible para el estudioso de esta California. Virtud aparte tiene la de contar con índice alfabético de autores y otro analítico de temas, toponimia y más.
Finalmente debe decirse que resulta en verdad lamentable que nadie haya continuado este valioso esfuerzo. De 1965 a la fecha se ha enriquecido notablemente la bibliografía acerca del tema.

ACTUALIDAD

EL TÉRMINO “BAJA”

El caso es que desde hace varios años se ha estado utilizando el término “baja” para designar a esta península noroccidental de México, y a sus dos entidades federativas, sustrayéndoles sin más su denominación legítima y original: California.
Parece ser que el vocablo, indicativo de disminución, pérdida e inferioridad, se presta mejor a ciertos usos de índole turística, comercial y deportiva, tanto como a ciertos propósitos aún inconfesados.
Entre todas las Californias, es la nuestra, la del extremo sur, las que más motivos tiene para ostentar, sin añadiduras ni adjetivos, el mágico nombre de California. En segundo lugar el estado de Baja California (norte). Y finalmente, en tercer sitio –nótese bien-, la Nueva o Alta California, que desde 1848 es parte de los Estados Unidos de (norte) América.
La explicación es históricamente incontrovertible: desde la primera mitad del siglo XVI, la zona que se nombró California fue esta porción sur peninsular, a partir del viaje que hizo a ella el Conquistador de México.
A California decían que iban cuantos navegantes en empresas oficiales o privadas salían hacia la región de cabo San Lucas o La Paz.
Más tarde, el puerto de Loreto, dentro de esta mitad peninsular, llegó a convertirse en semillero de las misiones de todas las Californias. Desde ahí habrían de salir las múltiples expediciones que descubrieron, colonizaron y civilizaron el ámbito enorme de las llamadas Antigua California (la península) y Nueva California (prolongación geográfica, política y cultural de aquélla).
Sin embargo, la chocante denominación de “baja” para nuestra península y las dos Californias mexicanas prendió y persiste por obra y gracia de algunos talentos malinchistas y el argumento del menor esfuerzo.
Muchos casos se encuentran aún en la misma Baja California Sur, a pesar de la ley que a este respecto decretó el gobernador Alvarado Arámburo en diciembre de 1982 (que ha obtenido algunos triunfos), varios establecimientos y organismos llevan en su sinrazón social el solitario cuanto execrable calificativo.
Y todo indica que que la lista crecerá en vista de esa manía irreverente, producto de la ignorancia, el colonialismo cultural y la mala fe.
Pero habrá que continuar insistiendo en que, si algún punto del universo merece el nombre de California es precisamente esta península, sobre todo su porción meridional.
La desinformación histórica hace suponer que el proceso civilizatorio californiano fue de norte a sur, siendo que ocurrió precisamente a la inversa: las primeras expresiones de cultura occidental en lo que hoy (merced a la rapiña del expansionismo norteamericano) es la California estadounidense, partieron de Sudcalifornia.
Como certeramente afirma Constantino Bayle:
“...de la siembra que en Loreto se iniciaba y luego se corrió a la península entera, salieron los sacos de trigo y los fardales de legumbres y los tocones frutales y las ovejas y vacas y caballos, el algodón y la vid con que Junípero Serra convirtió en vergeles y ranchos ganaderos los campos donde hoy se asientan Los Ángeles, Sacramento, Santa Bárbara, San Francisco... Baja California fue la base para la conquista, cultura y conversión de California Alta” (véase la sección “Librería”).
Pugnar entonces por que a la península y a sus estados se les respete la denominación de California, sin añadiduras ni adjetivos, es reintegrarles lo que es auténticamente suyo.
Por otra parte, si los anglosajones vieran que tenemos respeto por nosotros mismos, no tendrían más remedio que respetarnos. De forma que nos llaman como supuestamente queremos o al menos aceptamos o permitimos que se nos llame.
(El mapa que ilustra a esta sección es de 1616, y se publica en Cartografía y crónicas de la Antigua California, por Miguel León-Portilla, 1989, Unam, pág. 82.)

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