HISTORIA


EFEMÉRIDES

NOVIEMBRE

11 (1736). Murió el sacerdote jesuita Julián de Mayorga, misionero de la Antigua California durante 28 años. 
(Imagen: R. M. L. en Noticia de la California, por Miguel Venegas, Edit. Layac, México, 1944.)

12 (1865). El coronel Clodomiro Cota tomó La Paz luego de la adhesión manifiesta a la intervención francesa por el gobernador Félix Gibert.

13 (1855). Se presentaron en la bahía de La Paz tres barcos comandados por Jean Napoleón Zerman, supuestamente nombrado por el gobierno de México con diversas facultades. A su arribo para parlamentar, el gobernador José María Blancarte lo tomó preso, así como a su tripulación, les confiscó todo y los envió a Guadalajara bajo el cargo de filibusteros.  

15 (1648). Nació en Milán, Italia, Juan María de Salvatierra, quien sería promotor capital de la evangelización de las Californias durante veinte años.

16 (1847). El teniente Manuel Pineda, comandante principal de la resistencia contra la invasión norteamericana, atacó La Paz al frente de 180 hombres, hasta el 11 de diciembre siguiente en que los sitiados recibieron refuerzos por mar.

PERSONAJES


JULIÁN DE MAYORGA

Natural de Toledo, España, donde nació en 1669.
   A los trece años de edad ingreso al noviciado jesuítico en Madrid.
   En 1706 llegó de Europa a la Nueva España, y dos años después fue destinado a las misiones californianas.
Con los también jesuitas Juan María de Salvatierra y Juan de Ugarte visitó la zona donde fue establecida la misión de San José de Comondú.
   Ahí permaneció el sacerdote español desde el verano de 1708 hasta su muerte el 11 de noviembre de 1736.
   (Imagen: Vista lateral de lo que quedó del templo de San José de Comondú después de la demolición de 1930. Foto de Howard Gulick, tomada en 1955.)

ISLA ESPÍRITU SANTO

ACTUALIDAD


FORTALEZA DE LA UNIDAD

Testimonio de madurez ha ofrecido al país el Partido Revolucionario Institucional al asumir sin triunfalismos, y sí con responsabilidad y mesura, el mandato de la sociedad mexicana inscrito en los resultados de la jornada electoral del pasado 1 de julio.
   Como consecuencia de ello, buena parte de los analistas en la materia atribuyen la nueva muestra de confianza ciudadana concedida a ese instituto político, a la unidad que ha logrado construir en la etapa reciente, cuando fue rescatado de la confusión y el caos a que lo condujeron las pugnas derivadas de las ambiciones por las grandes o pequeñas cuotas de poder.
   En política, los empeños personales son legítimos cuando se insertan en propósitos que van y ven más allá de cada individuo en particular, y están dirigidos al beneficio de los más.
   Tales designios, generados en el seno de los partidos e impulsados por ellos, exigen suma de voluntades y esfuerzos, donde cabe la disidencia pero no la oposición; es decir que se puede disentir, estar en desacuerdo y expresarlo adentro, pero los opositores sólo tienen lugar afuera del contexto partidario. Y si vuelven, formar fila aparte.
   Para que las voluntades y los esfuerzos hallen ámbito propicio es indispensable, imprescindible, irreemplazable, la unidad.
   La unidad entendida como fuerza dinámica, creativa, capaz de captar disensiones y de encontrar coincidencias.
   Eso es lo que da la impresión de que ha ocurrido y continuará sucediendo en todos los niveles del Pri.
   Es lo que los mexicanos vieron en el nuevo Pri y por eso acaban de consentir que vuelva a impulsar su proyecto de país desde la presidencia de la República y el Congreso de la Unión.
   Sin duda es también lo que los sudcalifornianos percibieron al incrementar sus números y porcentajes en los comicios de este 2012.
  El mensaje está claro: mantengan la unidad y en ella los equilibrios que exige el desarrollo que realmente requiere Baja California Sur, y tendrán otra vez la confianza que se necesita para acceder de nuevo al poder.
   Luego de un trecenio errático e ineficaz en que la función de gobernar ha sido reducida a tarea mínima, intrascendente y cuestionable, urgen los propósitos de gran visión en todos los sentidos, en pos de los objetivos y las metas comunes, en la verdadera unidad, no retórica sino tangible, medible, demostrable.
   La misma unidad que la gran mayoría de nuestros compatriotas ha premiado con su voto.
   La unidad evidente que es ahora el recurso más activo del Pri.
   Y donde se fundamenta su fortaleza.
   (Imagen: todocoleccion.net/)