MÁRQUEZ DE LEÓN Y
JUÁREZ GARCÍA

El
general Márquez y el señor Juárez se conocieron bien en el transcurso de su
alianza en la defensa de la República contra la intervención de Napoleón III,
que se produjo cuando los conservadores ofrecieron el gobierno mexicano a un
emperador austriaco, Maximiliano de Habsburgo, desconociendo la presidencia
legítima del ilustre mexicano.
Las
dificultades que luego surgieron entre el guerrero sudcaliforniano y el
político oaxaqueño por varias diferencias en los campos del pensamiento y la
acción, se expresan con toda diafanidad en el libro de 73 páginas que contienen
veintiún artículos redactados por Márquez en el exilio a que lo condujo su
frustrado empeño por organizar la revolución contra Porfirio Díaz, compadre
suyo, quien a pocos años de llegar a la titularidad del ejecutivo federal
comenzaba a dar evidencias de pretender enquistarse en el poder; ello ocurrió
en 1879, más de tres decenios años antes de que Francisco I. Madero convocara
al levantamiento en armas al grito de “no reelección”, con el que a su vez se
había pronunciado Díaz para oponerse a las sucesivas reelecciones de Juárez.
A dicho movimiento antiporfirista y sus consecuencias se refiere el libro Grito de rebeldía, del rosaliense Manuel
G. Romero, reeditado por el Archivo Histórico de BCS en 2015.

En
el doloroso pero fértil destierro, Márquez de León escribió en algunos órganos
de prensa de San Francisco, Alta California, así como su conocida obra En mis ratos de soledad, reimpreso ya dos
veces en Baja California Sur, en que se manifiesta la singular dimensión
intelectual del ameritado hombre de armas.