EL SAN MIGUEL

Y sí: de
inmediato advertimos que el barco adquiría una velocidad mayor a la de los
otros de cabotaje que mirábamos transitar por la ensenada de La Paz. Sin
embargo, al poco tiempo y cuando pasábamos por el canal de San Lorenzo (en el
estrecho que forman la isla Espíritu Santo y la playa El Tecolote, en tierra
firme), el barco se detuvo. Inquirimos por la causa y alguno de los marineros
nos dijo que uno de los motores se había descompuesto; acto seguido el capitán
dio la orden de regresar.
Sin duda la
reparación exigía más días de los que podíamos esperar, y se nos informó que al
día siguiente haríamos el viaje en el Blanco,
otro de los barquichuelos de alguna de las empresas navieras locales. Con mucha
mayor lentitud pero llegamos finalmente a nuestro destino, lo que significó
nuestra primera ausencia del paraíso.
Poco más de seis
años después nos enteramos de que el San
Miguel había naufragado durante un temporal que debió enfrentar de retorno
de Topolobampo, después de haber sufrido la avería de uno de sus dos motores, a
más de cien kilómetros de la isla de Cerralvo.
Un relato de los
hechos es el de Francisco Amador García-Cólotl, de cuya parte medular, copiamos:*
“La tarde llegó con nubes y el viento arreció desde las
siete. La oscura noche, cual hoyo negro, inundó la mar embravecida antes de las
nueve. El San Miguel se aproximaba a la costa de la península. Acompañaban al
capitán [Juan García], entre otros, Martín Cadena, amigo y leal compañero y
Ángel Petit. La tripulación era conformada por catorce en total. Las olas
de la boca del golfo de California crecieron enormemente esa noche y madrugada;
entre las olas se formaban surcos de grandes paredes de agua iluminada por
rayos y sonidos ensordecedores de los truenos. Los canales que se formaban
entre ola y ola hacían mecer al San Miguel, a su tripulación y a su carga,
novecientos tambos de gas avión para La Paz, cuando bajaba por las paredes de
agua y la proa apuñalaba la furiosa superficie entre vientos que silbaban
maldiciones y aullaban por los recovecos del barco. El San Miguel reportó la
avería de uno de sus dos motores a la Capitanía de Puerto de La Paz en la
madrugada. El capitán pidió a los de capitanía, entre ellos su hermano Francisco
García alias el Bronco, que prepararan café por si llegaban al muelle fiscal a
la siguiente mañana. Con un solo motor, intentaban llegar al canal que forman
la isla Cerralvo y la bahía de La Ventana. De ahí, a la bahía de La Paz y
atracar en el muelle fiscal sería un viaje más sencillo. El capitán se reportó
nuevamente a capitanía mencionando que las olas subían y bajaban el barco con
movimientos violentos y que la fuerza del único motor no hacía mella a la furia
del mar embravecido. El último reporte del San Miguel registró su posición a
sesenta millas náuticas de la isla Cerralvo; ciento cuatro kilómetros lo
separaban de la seguridad de la hermosa bahía y la isla. ¿Qué fue del San
Miguel? Nadie lo sabe...”
Nadie aún lo sabe.
* En http://sudcalifornios.com/item/el-barco/