RAZONES PARA
CAMBIAR
VERSUS
NO CAMBIO
Barroso, que además abrió un sitio con el
mismo lema (www.razonesparacambiar.mx), y en clara intención de
interrelacionarse con sus conciudadanos, sostiene que hay muchas razones para
cambiar y pregunta cuál es la de cada quien, con la certeza de que su opinión
será atendida debidamente.
Cuando este blog advirtió la pésima impresión
que provocan frases como las de los carteles referidos (si estoy bien no cambio
- si voy bien no cambio - si me va bien no cambio), dijo que contienen convocatorias a la inmovilidad, a
la pasividad y el conformismo, a la autocomplacencia y el apoltronamiento.

De manera que, en un
proceso político como el que está viviendo BCS, sostener que hay razones para
cambiar se convierte en exhorto para poner a trabajar la inteligencia, para
ejercer la inconformidad, para pensar que “aun en la infundamentable
consideración de que en las actuales circunstancias fuéramos o estuviéramos
bien, habría que buscar las formas de estar mejor y así hasta el infinito, que
de tal manera ha consistido en esencia la historia de la humanidad.”
Pero –valga repetirlo— nos hallamos
muy lejos de estar, ir o sentirnos bien porque son palmarios los
rezagos, las deficiencias, incompetencias y retrasos en las búsquedas y
consecución de los satisfactores por los que se han empeñado todas las
generaciones de sudcalifornianos, con su trabajo y creatividad, con la espada y
la pluma, con sus proyectos y esperanzas.
Todos, pues, tienen un
plan en esta campaña; unos lo dan a conocer desde la anonimidad, y otros lo
muestran con la luz en la cara.
He ahí las diferencias.
Que de ellas, entonces, se colijan las razones para quedarnos como estamos o cambiar.