VIRTUDES DE ODILE

Sobresaliente
fue ver, merced a la breve desconexión con la Internet, a todo el mundo como en
los tiempos pre celulares, cuando las personas estaban atentas a su prójimo y a
las cosas, sin que estuviesen con la mano sujetando al seductor adminículo
contra la oreja, trasladadas mentalmente a otra parte, ausentes de la realidad
de su entorno, o picando obsesivamente el teclado en uso de las múltiples
posibilidades de la red móvil y del aparato en cuestión.
Y a los niños
lejos de su tablet y los iLoquesea, hablando con sus papás y sus hermanos en
todas partes, en una especie de forma de comunicación sorpresiva y recientemente
descubierta.
A tales ventajas
(lamentablemente estacionales) habrá que sumar el orden en que la mayoría se
condujo durante la experiencia post ciclónica en las filas que debieron
formarse en las hieleras, los expendios de gasolina, centros de abastecimiento
doméstico y demás sitios de concurrencia pública.
En tal contexto
debe subrayarse la cortesía que, una vez más, pusieron en ejercicio los
conductores de automóviles al conceder el paso en el turno de llegada al
crucero, tanto a peatones como a vehículos, convirtiendo en auténticos “cuatro
altos” las intersecciones donde los semáforos quedaron inutilizados. Debe
decirse, en honor a la verdad, que esta práctica es ya habitual, por lo menos
en la capital de BCS, cada vez que uno de esos cromáticos artefactos de
señalización deja de funcionar.
Hubo autoridad
vial que colocó peanas con el conocido anuncio de “4 altos”, pero los choferes
ya habían dado solución al evento.
También nos
sirvió para apreciar la prontitud con que autoridades federales, empresas
nacionales y organismos paraestatales se abocaron a la atención de las
urgencias. Las estatales, por su lado, y a pesar de que el fenómeno les frustró
el puente, dejaron la buena impresión de que el asunto les preocupaba.
La visita de
Odile también registró nuevos testimonios para valorar la actitud de servicio
de tiempo completo que tiene la presidenta municipal de La Paz para la
comunidad puesta a su cuidado, en tareas que procuraron atención pronta y
eficaz a la diversidad de dificultades que debió enfrentar otra vez la
población del municipio. Congratula saber que, en cualquier circunstancia que
requiere liderato y capacidad de convocatoria, Esthela Ponce sabe cómo hacerse
cargo de su responsabilidad, con oficio político y pragmatismo resolvedor.
Odile, pues, nos
deja varias lecciones que se insertan en la experiencia histórica de esta
ciudad, que ha sido invariablemente capaz de asumir con coraje y decisión sus
problemas. De modo contrario a como ocurre en otras partes, en general el esfuerzo que emplearía en quejarse lo aplica en la búsqueda de remedios.
Así es La Paz.
Así ha sido siempre...