COMUNICARNOS PARA PERMANECER

Sólo cuando ese
fenómeno de transmisión cultural, de proceso “normal” de transculturación tiene
lugar en “sociedades de fuerza desigual”, dominante una sobre la otra por
razones de orden económico, social y político, es cuando hablamos de
“aculturación”, y éste parece el vocablo que mejor describe lo que ha venido
siendo motivo de preocupación en Baja California Sur, porque aparentemente nos hallamos indefensos,
como la parte más vulnerable en la relación que se está dando entre dos formas
de cultura.
En la continua
relación que existe en esta tierra entre los rasgos de la cultura mexicana y la
norteamericana, principalmente por las vías del turismo y el comercio, ¿la
parte más débil es la nuestra?
En ese contacto
permanente ¿qué tanto hemos perdido de nuestra identidad de sudcalifornianos,
de nuestro valores nacionales?, ¿cuánto estamos perdiendo y cuánto estamos en
peligro de perder? ¿En qué consiste la Sudcalifornidad y cuáles son los valores
que sentimos el deber de custodiar?
En todo caso, es
pertinente decir que todo ello compete en considerable medida al ámbito
educativo, porque es mediante la educación (la que tiene lugar en el sistema
formal pero igualmente a otras formas de educación como la doméstica y la que
resulta de una política cultural congruente) que debe fomentarse el ponderado
equilibrio entre nacionalismo e internacionalismo, y simultáneamente fortalecer
la identidad propia para el discernimiento y la selección conveniente entre
aquello que eleva nuestra esencia y existencia, y aquello que las deteriora.
De suyo no debe
haber oposición alguna entre la afirmación de los valores regionales,
nacionales y universales; la hay únicamente cuando en el encuentro con otras
maneras de ser, de pensar y actuar sometemos
las nuestras. Entonces, la respuesta a los fenómenos de aculturación ha de
ser con el vigor de la cultura propia, de los elementos de la cultura propia,
del orgullo por la cultura propia.
“Yo no le tengo
miedo a los Estados Unidos y su cultura
--declara Carlos Fuentes--: al contrario, me parece una gran cultura y
no le tengo el menor miedo.”
Nuestra cultura,
para perdurar y crecer ha de nutrirse en el contacto con otras, en función de
que tenga capacidad y disposición para dialogar con ellas, de ir a su
encuentro, de confrontarse con ellas.
El tono de esta
exposición es, desde luego, optimista, en cuanto a la creencia en la riqueza de
nuestra cultura e identidad, porque es incuestionable la significación del
trabajo de los artistas, intelectuales, científicos y técnicos, del valor de
las tradiciones, las costumbres, la gastronomía, el habla, el vestido, en fin,
de lo que en esta provincia nos afirma, arraiga e impulsa en la búsqueda de
niveles mejores de existencia, pero que tenemos el compromiso de vigorizar
todos los que vivimos aquí.
En esa tarea
hemos de quedar inmersos, además del gobierno, la totalidad de los componentes
de la sociedad.
Para que dejemos
de considerarnos y de ser –si es que lo somos— la parte endeble del encuentro
con las otras culturas. Para que con ellas establezcamos un diálogo fértil y no
nos limitemos a escuchar y atender servilmente su monólogo. Para que la
comunicación y el contacto con los demás aseguren nuestra soberanía e
independencia.
Para que nos
transformemos y podamos, así, seguir siendo nosotros mismos.
(Imagen:
2rinconartistico.wordpress.com/)