REASUMIR LA RECTORÍA EDUCATIVA

Los términos de
la iniciativa para cumplir el objetivo esencial de elevar la calidad educativa
son ya conocidos, pero quizá sea buen ejercicio intentar aquí un resumen.
Propone que el régimen
federal “determinará los planes y programas de estudio de la educación
preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la República” mediante la
consideración previa de la opinión que al respecto emitan los gobiernos
estatales y los sectores sociales vinculados a ese ramo.
Asunto
sustantivo es que el ingreso al servicio docente, así como la promoción, el
reconocimiento y la permanencia a cargos de profesor, director o supervisor en
la educación básica y media superior que imparta el Estado, se llevarán a cabo
mediante concursos de oposición.
Con esa finalidad
será creado el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, con
facultades autónomas y funciones independientes del gobierno.
Y se añade al
Congreso de la Unión la facultad de “asegurar el cumplimiento de los fines de
la educación y su mejora continua en un marco de inclusión y diversidad.”
En estos pocos
párrafos puede ser sintetizada la profunda reforma que, una vez aprobada por
los legisladores y decretada por el Ejecutivo de la nación, dará nuevo perfil a
lo que Enrique Peña Nieto expresó durante su campaña en el sentido de que “Si
algo justifica la intervención del estado en la vida social es precisamente la
educación; es la mejor inversión, la que mayor valor agregado genera, la que
verdaderamente impulsa la igualdad de oportunidades.”
Consecuentemente,
afirmó, es preciso “modificar la visión de nuestro entorno, concebida la
educación no sólo como una simple obligación del estado, sino como el inicio de
la solución a múltiples obstáculos que impiden un desarrollo pleno, equitativo
y sostenido.”
Constituye sin
duda el afán de ir hacia la economía del conocimiento para hacer crecer a este
país con la celeridad acorde a los nuevos tiempos.
Esta misma
columna dijo hace pocos días que, desde los planteamientos del entonces candidato
en dicha materia, la nueva época de política educativa nacional está a la
vista, y en ella quedarán fuera, sin duda, obsoletas estructuras de poder que
han impedido injustamente la evolución de la República hacia los estadios de
crecimiento que merece y estará en condiciones de lograr.
Nada menos que
eso...
(Imagen:
vanguardia.com.mx/)