PRESENTE

LOS ESFUERZOS DEL GOBIERNO

De acuerdo con el diccionario de la Academia, “esfuerzo” es “empleo enérgico de la fuerza física contra algún impulso o resistencia, empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para conseguir algo venciendo dificultades, brío, valor y empleo de elementos costosos en la consecución de algún fin.”

En esto se puede reflexionar a propósito de expresiones provenientes del mundo oficial, como aquella que habla de los “esfuerzos” de la administración pública, o cuando ésta llama a “redoblar”, “conjuntar” o “sumar” esfuerzos en tal o cual tarea.

Los anteriores son lugares comunes, en efecto, porque el vocabulario de alguna gente en el poder es de tal manera pobre que sólo maneja (manipula, manosea, maniobra) una cierta cantidad de vocablos en cuyos significados todos parecen estar de acuerdo, aunque sólo parecen porque que al final se hallan lejos de una comprensión unánime.

Al decir de una talentosa mujer como Ayn Rand, “el gobierno nada hace, en nada contribuye, excepto en poner impedimentos.” Esto es de tal modo real como que los únicos recursos que posee el poder público son los de la sociedad, no más, y ninguno de los que se hallan en él le pone, al contrario...

Aparte de las acciones de dirección (más o menos acertada) puramente administrativa, de gestión, procuración y promocional que le son propias, en cualquier caso el gobierno nada produce en materias esenciales como la ciencia y la tecnología, la cultura y el arte, la filosofía y la tradición o las artesanías, por ejemplos. Puede apoyarlas, cuando mucho, pero carece, como ente burocrático que es, de competencia y capacidad para producirlas.

Y así se puede tener la certeza de que la autoridad (del nivel que sea) jamás pone un “esfuerzo” adicional a la posibilidad que tiene de utilizar los fondos puestos a su cuidado, y que suele escamotear indebidamente, como todos sabemos.

Por tanto, el gobierno del nivel que fuere y sus posesionarios (el presidente, el gobernador, el alcalde) se halla imposibilitado de efectuar “esfuerzo” alguno, y en general nada más allá de lo que le permite el erario.

El servidor público lo es de tiempo completo (incluidas vacaciones), y su responsabilidad es dedicarlo todo a desempeñar su trabajo por el que se le paga muy bien. Fuera de él nada resulta extraordinario; por tanto, ningún “esfuerzo” hay al margen de ello.


Así que, ¿cuál esfuerzo, señor funcionario y empleados que le acompañan?  

EL PASADO

EFEMÉRIDES DEL 22 AL 28 DE AGOSTO EN BCS

El 24 de agosto. Es día de san Bartolomé en el calendario cristiano, fecha en que son celebradas anualmente las fiestas del pueblo de San Bartolo, en el municipio de La Paz. En un texto de 1740, puede leerse la más antigua referencia a este lugar: “prosigue el camino, dejando la costa, y se sale a un paraje que llaman San Bartolomé, con buena aguada y país muy ameno, aunque despoblado y distante de la ensenada de Palmas como seis leguas.”

El 27  de agosto de 1959. Inició sus operaciones el H. Cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Paz (BCS), merced a  la promoción del señor Norbert Hahnel Hoffmann, en el patio del hotel Los Arcos. 

Luego de un breve entrenamiento, el entusiasta grupo de jóvenes participó en labores de auxilio a la población ante los daños provocados por el ciclón que se abatió sobre la capital sudcaliforniana el 9 de septiembre de ese mismo año, apenas dos semanas después.


El 27 de agosto de 1996. Fue inaugurado el Instituto Tecnológico Superior de Ciudad Constitución, después de dos años de gestiones del patronato que para ese fin presidía el profesor Ricardo Fiol Manríquez, quien textualmente expresó que su mayor aportación social comunitaria en el valle de Santo Domingo 

fue colaborar a fundar el ITS de la cabecera municipal de Comondú, para lo cual hubo de realizar  numerosas gestiones, entrevistas, estudios, reuniones, planes, etc., para lograr que ese anhelo de educación superior, primero se creara y después tuviera edificio propio.   

UN PUNTO DE VISTA



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CONMEMORACIÓN

DÍA DEL PEATÓN

El 17 de agosto de cada año es celebrado el día del Peatón en el ámbito universal; se hace desde 1897 para conmemorar la fecha en que en el mundo fue atropellada la primera persona; ello ocurrió en Inglaterra.

Algunos lugares tienen fechas diferentes para ello: en Argentina, por ejemplo, es el 19 de marzo; en Bolivia, el 3 de abril; en Andalucía el 26 de mayo, y así...

   Pero en general es buena oportunidad para recordar que la especie del peatón vive en este planeta hace ya varios cientos de miles de años, y la del automóvil llegó a nuestro mundo hace apenas unos cuantos. Es más: tenemos fundadas esperanzas de que la especie humana permanecerá después de que la del carro se haya extinguido. Tenemos, pues, derechos de antigüedad y de probable sobrevivencia, a pesar de todo.

Añádense a esto los hechos irrebatibles de que el peatón no contamina y de que cada caminante favorece la fluidez del tránsito vehicular. Y sin embargo le son intervenidas las estrechas áreas por donde camina, como si fueran insuficientes los puestos ambulantes, los zaguanes abiertos y los montones de arena y grava que cierran el paso por toda la ciudad, como si la acera fuese tierra de nadie que cualquiera pudiese ocupar.

 A mediados del siglo XX, en La Paz había letreros en muchas partes de la vía pública en que la autoridad local (era delegado de gobierno un personaje  que oí mencionar sólo como el “Güero” Soto) advertía que “La preferencia es del peatón”, y desde entonces les viene a los paceños -quizá por afortunado atavismo- un peculiar respeto por los transeúntes que sorprende gratamente a los visitantes de la capital sudcaliforniana.

Fecha propicia es ésta, entonces, para reiterar que el peatón está lejos de constituir un ser inferior o inútil al cual se puede invadir impunemente los espacios.

De ningún modo la acera es construida para colocar la máquina de cada quien, por potente que sea o bonita que parezca. El coche es un artefacto útil pero también un cuerpo extraño en la naturaleza; sus bondades innegables se reducen cuando se le convierte en un estorbo. El lugar de la unidad automotriz está en la cochera, sobre el arroyo de la calle o en otros sitios legalmente autorizados para ello, excepto en las aceras.
 
Resulta fuera de toda razón que se viole de modo tan abusivo la prerrogativa del transeúnte de caminar con absoluta libertad, sin la molestia de tener que rodear los obstáculos colocados indebidamente sobre la acera.


Es hora ya, por tanto, de que se restituya al peatón su privilegio de transitar por las aceras, carente del fastidio de topar en su camino con impedimentos instalados aparatosamente en ellas.