BIOGRAFÍA

UN SUDCALIFORNIANO SOBRESALIENTE*

Modesto C. Rolland Mejía nació en La Paz, Baja California Sur, el 14 de junio de 1881. Cursó los primeros estudios en La Paz y Sta. Rosalía. En Culiacán, Sinaloa, estudió y obtuvo el título de profesor de Instrucción Primaria.
   Emprendió enseguida la carrera de ingeniero civil, que terminó en tres años en vez de los cuatro del plan de estudios; se recibió en 1906, y desde el año anterior fue profesor de la clase preparatoria de Topografía, Drenaje y Riego en la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria, cuyas lecciones publicó.  
   Propuso e impartió las primeras clases de concreto en México. Editó su Manual de Elementos de Cálculo para Cemento Armado; construyó innumerables residencias particulares, el acueducto Xochimilco-México y, en Paseo de la Reforma 96, una obra con claro de 22 metros.
   Organizó un Club de Ingenieros para  estudiar los problemas del país, donde propuso, entre otras, la nacionalización de los ferrocarriles y el establecimiento del ahorro postal. Presidió, con Emilio Vázquez Gómez, Francisco I. Madero, Félix  Palavicini, Aquiles Elorduy, Roque Estrada y Eduardo Hay el Centro Nacional Antireeleccionista, que luego sería partido nacional. Suscribió, como uno de los socios fundadores, el Manifiesto a la Nación publicado al iniciar su campaña electoral el Partido Antireeleccionista. Presidió el Club Antireeleccionista “Francisco Díaz Ramírez”. El subsecretario de Comunicaciones Manuel Urquidi lo invitó a organizar esa dependencia. Era maestro del Colegio Militar y entró en desacuerdo con las prácticas del huertismo. Tras un breve confinamiento decidió embarcarse en Veracruz hacia los E.U.A.
   El ministro de Comunicaciones de don Venustiano Carranza lo presentó al presidente, a quien le habló de los problemas de México; le habló sobre todo de la educación y la necesidad de crear un sistema escolar. El ejecutivo lo comisionó a viajar por los E.U.A. con la finalidad de elaborar planes para la reconstrucción, pero en especial para organizar el sistema educativo elemental y la administración municipal. Enseguida recibió el nombramiento de cónsul en Nueva York, comisionado para crear órganos de difusión de la política carrancista. Elaboró artículos para revistas y un boletín semanal que se enviaba a 500 periódicos y autoridades de los E.U.A. De regreso a México fue nombrado oficial mayor de la secretaría de Comercio. El consejo directivo de los Ferrocarriles Nacionales lo nombró consejero, y pronto fue designado ministro de Comunicación del gobierno de Carranza, y posteriormente comisionado como secretario de la Comisión Técnica del Petróleo, con Pastor Rouaix como presidente; el grupo viajó a los E.U.A. a estudiar la industria petrolera.
   Rolland, Salvador Alvarado y otros lanzaron la convocatoria a constituir la Confederación Revolucionaria para la organización como corolario de la victoria armada. Acompañó a Yucatán a Salvador Alvarado, nombrado gobernador, quien lo comisionó para organizar  la Comisión Estatal Agraria; creó el Catastro Rural Agrario y reeditó su libro de topografía y construyó el primer muelle de concreto para la terminal de petróleos del puerto de Progreso. Promovió el apoyo de las maestras para que el gobernador confiriera el sufragio a las mujeres. Lamentó públicamente el poco provecho en México de la explotación petrolera (a pesar de que era el tercer productor mundial) y la desaparición de la Comisión Técnica del Petróleo que preparaba leyes para proteger este patrimonio. Recomendó la nacionalización del petróleo y la construcción de oleoductos y refinerías en todo el país. Logró el nombramiento del ilustre maestro colimense Gregorio Torres Quintero como jefe del departamento de Educación Pública en Yucatán. Ante una inminente guerra con los EUA por el conflicto que provocó la “Expedición Punitiva”, la “Unión Americana Contra el Militarismo” invitó a Modesto C. Rolland, Luis Manuel Rojas y Gerardo Murillo (el Doctor Atl), a una conferencia de paz en El Paso, Texas, que luego se instaló en Washington como la “Comisión de Paz Interamericana”, con un representante estadounidense como presidente, y de vice presidente Modesto C. Rolland. Ante actitudes intransigentes de los angloamericanos publicó una carta abierta al presidente de esa nación señalando la grave injusticia que significaría una guerra contra México. Más tarde dirigió varios órganos periodísticos.
   Propuso a don Venustiano soluciones para el distrito Norte de la Baja California, y le solicitó que se enviara una comisión ejecutiva para su estudio. Un comité formado por Salvador Alvarado, Ezequiel  A. Chávez, Max Chaubert, Pedro Solís Cámara y Modesto C. Rolland presentó al Congreso Constituyente el proyecto de ley del Servicio Civil para las Ciudades Mexicanas. Modesto C. Rolland y Eduardo S. Carrillo fueron diputados propietario y suplente por el distrito Sur de la Baja California. Como gerente de la Compañía de Fomento del Sureste de México logró dotar de comunicación inalámbrica al estado de Yucatán. Cuando Salvador Alvarado intentó figurar en las elecciones presidenciales fundó el diario El Heraldo de México y nombró a Modesto Rolland como director (1919–1920).
   Encabezó una comisión de la secretaría de Hacienda para estudiar las condiciones del distrito Norte de la Baja California; el reporte resultó un análisis preciso de la situación económica y política de esa porción peninsular con varias propuestas de soluciones, entre otras la creación de un puerto en la Laguna Salada. También recomendó la construcción de varias presas, de las que sólo se construyó la “Abelardo Rodríguez”. Redactó el decreto para la creación de los Puertos Libres que expidió el presidente Adolfo de la Huerta. Presidente  de la Comisión Nacional Agraria nombrado por el gobierno del general Obregón, donde elaboró el proyecto para fijar la extensión de las dotaciones ejidales. Publicó El Desastre Municipal en la República Mexicana, con prólogo de Manuel Gómez Morín, primer libro escrito en México sobre el municipio libre, que incluye el Proyecto de Ley del Servicio Civil para Ciudades Mexicanas.
   Fundó el periódico El Hombre; publicó una obra sobre Cimientos, Pisos y Techos de Cemento Armado; escribió Los Puertos Libres Mexicanos y la Zona Libre en la Frontera Norte de la República Mexicana. Presidía la radiodifusora CYB cuando se fusionaron la Liga Mexicana de Radio, el Centro de Ingenieros y el Club Central Mexicano de Radio para formar la Liga Central Mexicana de Radio; Rolland fue su fundador y  presidente; entre sus dirigentes figuraba Vicente Lombardo Toledano. Representó a la LCMR ante el presidente Obregón, al proponerle la reglamentación de radioemisoras. Organizó la Gran Feria Radioeléctrica en el Palacio de Minería. Representó a los Puertos Libres Mexicanos en el segundo Congreso Nacional de Ingenieros, en Monterrey, N. L. Se le nombró director de Puertos Libres Mexicanos. Heriberto Jara, gobernador de Veracruz, lo contrató para construir un gran estadio en Jalapa; la obra quedó terminada en dos meses y dieciséis días ante el estupor de especialistas de todo el país, por el techo volado de más de 3,000 metros cuadrados que cubre la gradería.
   Su esposa Virginia de la Garza Meléndez, con quien contrajo matrimonio en 1908, falleció diecisiete años después en un accidente de tránsito, y dos años después se casó con la concertista Rosario Tolentino Guízar. En total tuvo 6 hijos.
   Cuando por decreto del presidente Calles desaparecieron los Puertos Libres Mexicanos, en su carácter de director, don Modesto entró en una larga polémica contra ese decreto, y en esta época se reintegró a la construcción de viviendas y edificios en la ciudad de México; entre éstos construyó el Foreign Club de México, residencia que sería de la Embajada Rusa, y en Cuernavaca el hotel Chula Vista. Entre 1912 y 1926 registró 11 patentes de su inventiva. Montó una planta para producir tabicones huecos y otros productos prefabricados, construyó y vendió una bomba de agua movida con energía eólica. Fue editor de Revisión, órgano de la Unión Georgista en la ciudad de México. Director de Vías Férreas de la secretaría de Comunicaciones, desde donde emprendió la construcción del Ferrocarril del Sureste. Obtuvo licencia para explotación de cobre en el poblado “Las Minas” ubicado en una barranca cerca de Jalapa, Veracruz. (En este lugar había nacido José María Garma González en 1903.)
   Escribió Comunismo o Liberalismo, dedicado a la Unión de Veteranos de la Revolución, en el cual reseñó el fracaso del laborismo y el agrarismo para lograr el bienestar público. Fue nombrado subsecretario de Comunicaciones. Accionista en Jalapa de la compañía petrolera La Laguna. Fundó y presidió la Compañía Petrolera Veracruzana. Como subsecretario de Comunicaciones y Obras Públicas le correspondió firmar el decreto presidencial de reinstalación de los puertos libres mexicanos junto con el presidente y el secretario de Hacienda. Le fue encargado el despacho de la subsecretaría de Economía. Con este carácter firmó, al lado del presidente de la República, el convenio y acuerdo de pago a cuatro empresas petroleras expropiadas por decreto de 18 de marzo de 1938, que destrabó el bloqueo extranjero al petróleo mexicano. Fue gerente de Puertos Libres Mexicanos; en Puertos Libres desarrolló el proyecto de la Decavía, que proponía transportar barcos de hasta 25,000 toneladas sobre diez vías dentro de esclusas viajeras, con recorrido de 188 kilómetros entre Salina Cruz y Coatzacoalcos, venciendo 220 metros de altura. Proyectó y construyó una draga fija, única en el mundo, que constantemente dragaría las arenas del arrastre litoral que bloquean Salina Cruz. Durante su gestión en este lugar se realizaron obras de pavimentación citadina y dotación de agua potable y drenaje a la población.
   En 1941, Neguib Simón se propuso construir una Ciudad de los Deportes con plaza de toros, estadio, cines, frontón, canchas de tenis, boliches, restaurantes, alberca olímpica, alberca con mecanismos para simular olas, arena de box y lucha libre y estacionamiento. Contrató al ingeniero Rolland para proyectarla y construirla, y los trabajos se iniciaron en diciembre de 1944, llegándose a emplear hasta 10,000 trabajadores en tres turnos. La novedad era que el ruedo estaba a 20 metros bajo el terreno natural, y las graderías más altas 20 metros arriba, con lo cual se logró duplicar la capacidad de las plazas más grandes del mundo. La obra se inauguró el 5 de febrero de 1946; el estadio olímpico fue inaugurado el 6 de octubre de 1946 y pasó a ser el primer gran foro para espectáculos deportivos, de componente diferente a la madera, en la ciudad de México.
   El presidente Manuel Ávila Camacho  lo nombró representante del ejecutivo federal y presidente de la Comisión Coordinadora del Suchiate, en Chiapas. En atención a la encuesta de Adolfo Ruiz Cortines, candidato a la presidencia del país, ofreció su “Efectiva manera de evitar la miseria pública y combatir el comunismo”. Desnudó los problemas nacionales haciendo ver que no se había resuelto la miseria pública, el desastre del agrarismo, el laborismo creador de clases privilegiadas sin atender los problemas de los trabajadores; y el conflicto electoral ya que los puestos de elección popular no habían sido para los mexicanos mejores y más preparados, y sin poner remedio al desastre municipal. Planteó finalmente las necesidades de la reforma económica, el respeto a la libertad municipal, la elección proporcional y los candados democráticos llamados revocación, iniciativa y referéndum, así como cesar disposiciones arbitrarias en la política ejidal.
   Con el titular de la secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas ideó y proyectó el concepto original del Centro SCOP. Se trasladó a su rancho Santa Margarita, ubicado a orillas de la ciudad de Córdoba, Veracruz. Fue invitado a acompañar al licenciado Adolfo López Mateos en su campaña como candidato a la residencia de la República, durante su campaña por la península de Baja California. En 1962, la Cámara Nacional del Cemento declaró que los precursores del concreto en México fueron los ingenieros Manuel Marroquín y Rivera, Miguel Rebolledo, Modesto C. Rolland y Ángel Ortiz Monasterio.
   El ingeniero Modesto C. Rolland Mejía falleció en Córdoba, Veracruz, el 17 de mayo de 1965, a los 84 años de edad y al término de una existencia fructífera en bien de México.


* Síntesis de Eligio Moisés Coronado en base a la biografía escrita por Justin Castro y Jorge M. Rolland C. en http://modestoroland.blogspot.mx/

VIAJE A CALIFORNIA DEL SUR

ACTUALIDAD

LAS EVALUACIONES QUE SIGUEN

Bien por la reforma educativa que promovió y, autorizado por la Constitución, está poniendo en ejercicio el presidente Peña Nieto, pese a los factores que se le han opuesto en reacción ya esperada (de acuerdo con Newton) pues ven en ella cambios inminentes que se les anunciaron y ya les están resultando adversos.

   Es la evaluación --a la que se quiere emparentar con el coco de los exámenes-- el quid del asunto, sin explicar que evaluar es, rotundamente, señalar el valor de algo, estimar, apreciar, calcular su valor, estimar los conocimientos, aptitudes y rendimiento de alguien --según explica el lexicón de la Academia de la Lengua-- para diagnosticar, corregir y mejorar.

   A estas alturas estamos enterados vastamente de los argumentos expresados en ambos sentidos, pero casi a nadie convence la versión simplista que otorga a la reforma el mote de laboral, y a la evaluación el calificativo de punitiva.

   Lo importante es que se está aplicando el proceso evaluador que va mucho más allá de una serie de exámenes y que con propósitos aviesos se ha querido demonizar mediante sofismas que los desinformados ingieren y difunden con facilidad.

   Bien por la evaluación que es parte sustancial de la reforma educativa porque permitirá que sólo accedan, permanezcan y crezcan laboralmente quienes demuestren que poseen aptitud, capacidad y disposición para asumir a plenitud la trascendente función de educar en este país.

   Para asegurar calidad educativa, pues.

   Si pretendemos calidad en nuestro sistema educativo tenemos que aceptar y exigir que accedan a él los mejores; la sociedad mexicana tiene indisputable derecho a ello porque es la parte que paga, y el que paga manda.  

   Mas el asunto debe ir asimismo a todos los ejercitantes de oficios y profesiones, en particular a quienes pagamos sus servicios con nuestros impuestos y aportaciones: abogados, arquitectos, cronistas, ingenieros, médicos,  servidores públicos y todos los demás, pero también a quienes cubrimos honorarios personales, con tarifa fija o arancel a discreción: albañiles, carpinteros, electricistas, mecánicos, meseros, notarios, plomeros, sacerdotes...

   O sea que deberá llegar el momento en que cada uno de ellos, antes de que contratemos sus servicios nos presenten sus respectivos estados actualizados de evaluación realizada por instancia confiable, ya que de otra manera nadie nos garantiza el eficiente desempeño de su trabajo que esperamos y merecemos.


   Como es frecuente que ahora ocurra...

CRÓNICA HUÉSPED

LA CALIFORNIA

Por Miguel del Barco, S. J.

La California tiene de largo, desde el cabo de San Lucas hasta el último terreno al norte, ya reducido [al régimen misional jesuítico], más de trescientas leguas, y como otras ciento de reconocido en parte y descubierto. Su anchura no corresponde a esto, pues siendo en el cabo de San Lucas de diez leguas, prosigue después ya de veinte, ya de treinta, ya de cuarenta leguas de un mar a otro, según ensanchan más o menos las varias vueltas y revueltas de ambas costas. Siendo el país tan dilatado, es preciso que no sea en todas partes uniforme el temperamento de su aire y las calidades de su terreno. Así sucede, pero puede decirse en general que su temple es seco y caliente con exceso, y que la tierra es quebrada, áspera y estéril, cubierta casi toda de tierras pedregales y arenales inútiles, escasa de lluvias y de manantiales, y por eso poco a propósito para ganados y del todo inepta para siembras y árboles frutales, si no hay agua con qué regarlas con frecuencia. Hablando más en particular, por espacio de veinte a treinta leguas, desde la bahía de San Bernabé o San José del Cabo, es menos áspera y estéril la tierra y más frecuentes los manantiales de agua, y más abundantes los pastos que en lo demás. En cuanto al temple, así este terreno desde el cabo de San Lucas hasta mucho más allá del presidio de Loreto, centro de la Conquista, es excesivo, por lo regular, el calor. Bien que éste se templa en invierno y llega a hacer algún frío, y aun a helarse el agua, mas esto sucede muy rara vez en el terreno dicho; pero más al norte es mayor el frío y, antes de los 30 grados, suele nevar por lo menos en la sierra. Lo más cálido de toda la California es la costa del golfo.
   Por cincuenta leguas, desde el cabo de San Lucas hasta el norte (que es la tierra que en la California llaman Sur), es terreno menos áspero. No obstante, fuera de algunas sierras que tiene cerca del golfo, se levanta otra más grande enmedio de la tierra, que corre de sur a norte, comenzando casi desde el mismo cabo de San Lucas, por espacio de treinta leguas o más. En las cercanías de la sierra se hallan aguajes con bastante frecuencia; mas, en retirándose de ella algunas leguas, como en lo restante del sur hacia La Paz todo es tierra bastante llana, pero muy seca. Pasado el sur, se sigue la tierra de los guaycuras que, aunque en la mayor parte menos montuosa, es de lo más estéril de la California toda [...]


   Historia natural y crónica de la Antigua California, edición y estudio preliminar de Miguel León-Portilla, UNAM, 1a. pte. de la introducción.