EL NOMBRE DE
CALIFORNIA*
Por Pablo L. Martínez
Lo que se muestra
en las primitivas crónicas claramente es que fue la gente de Cortés la que
bautizó a la península con su nombre actual, aunque no de manera oficial, sino
como una especie de mote brotado de la tropa, por alusión a la ficción
contenida en Las sergas de Esplandián,
a la que tantos autores se han referido por un lado; y por otro, a la leyenda
de Cihuatlán, que recogieron los capitanes españoles en la conquista de Colima
(carta al emperador en octubre de 1524), en la que se hacía referencia a una
isla poblada solamente de mujeres y muy rica en perlas y oro. El padre
Segismundo Taraval nos dice, respecto a lo segundo, que se llamaba California
por antonomasia a la tierra firme adyacente al trópico de Cáncer, es decir, a
lo comprendido de La Paz al sur. La mayor parte de los escritores que tratan
del asunto han descartado ya aquello de cálida
fórnax, por no ser verosímil.
*En Pablo L. Martínez: Sergas californianas,
por Aidé Grijalva, Max Calvillo y Leticia Landín, UABC, 2006, México, pág.
73.