COMICIOS Y DESERTORES

Dejar de votar es conducta de alguien que abandona casi impunemente la
realización de una tarea sencilla pero importante que le demanda su grupo
social; del que huye, sin más, dejando íntegramente al resto de sus semejantes
el encargo de determinar asuntos en los que tiene el compromiso de dar su
parecer.
La inhibición de votar constituye una flagrante defección, renuncia
irresponsable al ejercicio de una conquista que ha costado grande y prolongado
esfuerzo obtener, mantener e incrementar.
El ausentismo comicial es indiferencia, apatía, pereza, negligencia,
importapoquismo y falta de conciencia civil.
Porque falto de conciencia civil es, sin duda, quien asume todo ello
frente a las normas de observancia obligatoria, como es la de emitir la
voluntad personal mediante el voto, a que obligan la Constitución mexicana
y la ley electoral de Sudcalifornia.
Importante también es saber que una votación abundante limita de modo
considerable las intenciones del fraude electoral.
Los sudcalifornianos oriundos que no votan cometen un acto indudable de
traición a su tierra.
En igual caso, los avecindados hacen un gesto de reprochable deslealtad
a su suelo adoptivo.
Es de esperarse, entonces, que nadie dé muestra de infidelidad
ciudadana en tal sentido. Y vote.