ATERRIZAJE EN LA PAZ, B. CALIFORNIA SUR

FERROCARRILES SALINEROS DE BAJA CALIFORNIA SUR


LAGUNA OJO DE LIEBRE



La laguna Ojo de Liebre (anteriormente conocida como laguna Scammon, por el cazador ballenero que la registró en sus publicaciones; luego el nombre fue cambiado por Hare's Eye Lagoon y finalmente traducido éste al español), es una albufera o depósito natural de agua en la costa, de menor dimensión que un lago, situada en el municipio de Mulegé, cerca de la ciudad de Guerrero Negro, en la parte noroeste del estado mexicano de Baja California Sur. Se encuentra frente al océano Pacífico y está inscrita como Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, en la Reserva de la Biosfera del desierto de Sebastián Vizcaíno. Posee una importante planta comercial de sal y es un significativo hábitat para la reproducción e hibernación de la ballena gris así como la foca de puerto y otros mamíferos, como el león marino de California, el elefante marino del norte, la ballena azul y cuatro especies de tortugas marinas en peligro de extinción. Asimismo es refugio de aves acuáticas en  invierno.
 
Este Patrimonio de la Humanidad y la operación de la planta de sal en la laguna Ojo de Liebre evidencian la delicada coexistencia de un hábitat natural con un sistema industrial.

   “La historia de Ojo de Liebre –explica Kirchner- incluye la de una operación clandestina durante el siglo XIX, construida en los 60s para llevar sal a la Alta California; con una vía de 6 km y con tracción de obreros chinos llevaba sal a un muelle.” Muchos años después, en los 20s del siglo pasado, otra empresa construyó un ferrocarril en Ojo de Liebre para la explotación de sal. “Salía de las salinas sobre un muelle muy largo; hoy se puede ver lo que queda de los postes de madera y rieles casi destruidos por la oxidación de la sal.”


Segunda de cinco partes de la exposición presentada en el II Congreso Internacional de Antropología de la Sal efectuado en Cabo San Lucas, California del Sur, el viernes 13 de octubre de 2017.

TURISMO, RIESGOS Y DESARROLLO

LOS FERROCARRILES SALINEROS DE BAJA CALIFORNIA SUR

POR ELIGIO MOISÉS CORONADO

El Dr. John A. Kirchner, de la Universidad de California en Los Ángeles, ofreció su conferencia acerca de los ferrocarriles en BCS, en la III Semana de Información Histórica de Baja California Sur, en la capital del estado, en noviembre de 1982.

   Esa charla estuvo precedida por la publicación del texto completo del investigador, cuya edición tuve oportunidad de promover a principios del mismo año.

   Comenzó su exposición advirtiendo que “Pocos autores han reparado en los ferrocarriles construidos para servicio en las minas, haciendas, industrias forestales y otras actividades comerciales. En el caso de BCS –dijo-, todos los ferrocarriles construidos en la entidad eran de esa categoría, es decir ferrocarriles o tranvías utilizados para usos particulares y no para carga en general o transportación de pasajeros.”

   “Tratando específicamente de BCS –informó-, es interesante notar que fue la única entidad [del país] que nunca poseyó un ferrocarril en operación bajo concesión federal mexicana.

   “Sin embargo, el número de ferrocarriles realmente construidos en BCS es notable.” Por supuesto, para los fines de esta charla nos ocuparemos sólo de los ferrocarriles dedicados a transportar sal, de los cuales hubo cuatro casos de ferrocarriles ligeros: en la zona de Ojo de Liebre y las islas Del Carmen, San José y San Juan Nepomuceno.


Primera de cinco partes de la exposición presentada en el II Congreso Internacional de Antropología de la Sal efectuado en Cabo San Lucas, California del Sur, del 12 al 16 de octubre de 2017.  

SEMANA DE HISTORIA: CONFERENCIA DE ALFONSO RENÉ GUTIÉRREZ

EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS EN LAS CALIFORNIAS

PERTENENCIA DE CALIFORNIA *


Las preocupaciones por la proliferación del uso del término “baja” para designar a nuestra península, y consecuentemente a cada una de sus dos entidades federativas, ha llevado a la realización de múltiples esfuerzos tendientes a abolir esa viciosa práctica que cada vez más parece haber tomado carta de naturaleza en la vida estatal, incluso con el comodino conformismo, la silenciosa complicidad y la irresponsable indiferencia de muchos de sus propios habitantes, oriundos y avecindados.
 
   Las acciones reivindicatorias del nombre California para esta media península tuvieron culminación legislativa el 31 de diciembre de 1982, hace más de treinta años, en que el gobernador Alberto Alvarado publicó el decreto número 374 mediante el cual fue promulgada la “ley para que se utilice el nombre completo de Baja California Sur, y al mismo tiempo se suprima el calificativo baja”.

   A pesar de ello, la citada disposición no ha tenido vigencia real y se ha propiciado su infracción mediante la ignorancia o el contubernio con los intereses que pretenden negar a esta tierra la propiedad original del nombre de California y adjudicarlo con exclusividad al estado norteamericano que, al fin de cuentas, fue el que recibió tal denominación en segundo término. Las intenciones son, pues, obvias.

   Se argumenta que cualquier empresario puede dar a su negocio la razón social que le venga en gana. Esto es falso porque nadie tiene derecho, por supuesto, a ostentar un nombre público que atente contra la moral y la dignidad de una comunidad, y que atropelle los valores sociales. A todas luces, dígase lo que se dijere, el vocablo baja es denigratorio, infamante, desprestigioso, injurioso, ofensivo.

   Los anglosajones trasladan baja como lower, eso todo el mundo lo sabe. ¿Y ya sabe todo el mundo que lower tiene para ellos el sentido de “más bajo”, “bajar”, “disminuir”, “rebajar”, “disminuirse”? Así que lejos están de dar esta denominación a nuestra tierra y a sus pobladores como expresión “de cariño” –como alguien decía tan ingenua como convencida o convenencieramente--.

  Piénsese, digamos, en la probabilidad de que en uno de estos años tengamos representándonos en algún certamen nacional a una “Señorita Baja”, o que de pronto nuestro gentilicio sea “bajeño”.

   El nombre de California data del siglo XI, y sirvió para designar a un sitio literario que no tuvo realidad geográfica concreta hasta que fue aplicado a un lugar definitivo, por primera vez, y que resultó ser esta parte sur de la península luego de la llegada y permanencia de Hernán Cortés en ella por cerca de dos años (de 1535 a 1537), y lo recibieron por extensión todos los territorios que se hallaban al norte, de modo que nuestra California comprendía desde el cabo de San Lucas hasta los confines norteños del Continente Americano.

   La colonización de la California continental se efectuó con hombres, bienes y productos de la California peninsular a partir de 1769. Para diferenciar a una de otra se les impusieron los respectivos nombres de Antigua o Baja California y Nueva o Alta California; sólo que al pasar ésta a posesión de los norteamericanos se le empezó a llamar únicamente California, y a la otra Baja California.

   Para que aquélla quede en propiedad exclusiva de ese nombre literario y mágico, desde hace largo tiempo se promueve de modo insistente el empleo del adjetivo baja para designar a la primera California, tanto por parte de los estadounidenses como de muchas instancias nacionales conectadas con el comercio y el turismo, principalmente, entre las que se incluyen varias dependencias del gobierno, federales y estatales.

   Urge, por tanto, que no sólo se haga imperar localmente la vigencia del decreto a que se alude, sino que se efectúen trámites ante la federación mexicana, primordialmente las secretarías de Relaciones Exteriores,  de Turismo y de Gobernación para lograr que sea negado o cancelado el registro a asociaciones, empresas y otros organismos que pretendan utilizar en su razón o sinrazón social el pernicioso calificativo baja en sustitución de la designación histórica y constitucional de Baja California Sur, que intereses serviles buscan mutilar agrediendo a uno de los valores más elevados y respetables de su cultura e identidad: el nombre de California que,  como ha quedado dicho, le pertenece en primer término.


* V y última parte de la ponencia presentada al XL Congreso Nacional de Cronistas Mexicanos y I Internacional de la Crónica, del 2 al 8  de septiembre de 2017 en Cancún, Q Roo. El texto in extenso aparecerá en el vol. II de la memoria respectiva.

OCTUBRE: MES DE LA SUDCALIFORNIDAD

EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS EN LAS CALIFORNIAS

CALIFORNIA Y LOS CALIFORNIOS

Hernán Cortés logró establecer la primera colonia de todas las Californias, en 1535, y la llamó “puerto y bahía de Santa Cruz”, que a su vez se constituyó en sitio de referencia para las subsecuentes entradas de europeos al inmenso territorio californiano, que se entendía hasta los confines norteños del continente americano por la parte del océano Pacífico. 


En ese lugar tomó asiento lo que desde 1596 es llamado “La Paz”, hoy capital del estado mexicano de Baja California Sur o Sudcalifornia.

A partir del encuentro de los mundos indígena y europeo en las Californias a partir del arribo de Hernán Cortés, durante el resto del siglo XVI y casi todo el XVII ocurrieron expediciones aparentemente infructuosas pero que contribuyeron a ir formando una idea cada vez más próxima y a dejar “al descubierto la irrealidad de los mitos medievales”  en torno a esa parte de la Nueva España.

El almirante Isidro de Atondo y Antillón y los jesuitas Eusebio Francisco Kino, Juan Bautista Copart y Pedro Matías Goñi exploraron la costa interior del golfo de California y fincaron en su litoral la misión de San Bruno –llamada así por haber dado fondo en su ensenada el 6 de octubre de 1683, día de esa festividad católica-, que se hubo de abandonar el 8 de mayo de 1685 pero que tuvo la virtud de acrecentar en Kino la inquietud evangelizadora hacia los californios, que un poco después prendió en la vocación misionera de Juan María de Salvatierra, miembro también de la Compañía de Jesús, para iniciar en definitiva la empresa californiana.

Luego de múltiples empeños obtuvieron ambos de la Compañía y el virrey la licencia para ello, y  se iniciaron así 70 años (1697-1768) de proceso civilizatorio en las Californias, de los que se conservan testimonios valiosos, tangibles y aleccionadores de un proceso histórico singular que de muchas maneras ha marcado el carácter de los actuales pobladores de la California mexicana, oriundos y avecindados, que el visitante y el nuevo residente tienen pronto oportunidad de registrar.

Cuarta de 5 partes de la ponencia presentada al XL Congreso Nacional de Cronistas Mexicanos y I Internacional de la Crónica, del 2 al 8  de septiembre de 2017 en Cancún, Q Roo. El texto in extenso aparecerá en el vol. II de la memoria respectiva.

SEMANA DE HISTORIA: LUIS DOMÍNGUEZ BAREÑO

EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS EN LAS CALIFORNIAS

EL NOMBRE DE CALIFORNIA*

 “Mucho tiempo antes de ubicarse las Californias en la geografía del mundo, su nombre ya rodaba envuelto en la leyenda y la fantasía.” (Clementina Díaz O.)

   La palabra California nació en el siglo XI, cuatro siglos antes de la llegada de los europeos a América y a esta península mexicana.

   Apareció por primera vez  en el Cantar de Roldán o La Canción de Rolando: Con motivo de la derrota que sufriera el emperador Carlomagno en la segunda mitad del año 778, por el rey moro de Zaragoza, en la frontera entre España y Francia, murió Roldán, sobrino de Carlomagno.

   Tal desastre impresionó tanto que se mantuvo en la memoria de las generaciones, transmitiéndose por tradición y en el repertorio de los trovadores y juglares de la Edad Media, que eran cantadores populares que entretenían al público tanto de los castillos como de las aldeas.

   A medida que transcurría el tiempo, la figura de Roldán fue agigantándose hasta convertirse en un héroe legendario al que adjudicaban hazañas y características extraordinarias. Así, en la estrofa 209 de La Canción de Rolando, aparecen las quejas de Carlomagno: “Muerto está mi sobrino que tantas tierras conquistara, y ahora se rebelarán en contra mía los sajones y lo húngaros y los de Bulgaria y tanta gente enemiga, los romanos, los de Pulia y todos los de Palermo y los de África y los de Califerne. Aquí apareció por primera vez la palabra que, al paso del tiempo, se convirtió en California.

   Más tarde, probablemente entre los años 1470 a 1485, apareció otra obra fantasiosa que relataba las peripecias y hazañas extraordinarias de un personaje español llamado Esplandián. El escritor español Garci Rodríguez de Montalbo tradujo los cuatro libros de un héroe muy en boga: Amadís de Gaula; después de ello decidió agregar por su cuenta un quinto libro, que refiere las aventuras del supuesto hijo de Amadís, y lo llamó Las sergas de Esplandián.

   En el capítulo 157 de este volumen, titulado “Del espantoso y no pensado socorro que la reina Calafia en favor de los turcos llegó”, dice:

   “Sabed que a la diestra mano de las Indias hubo una isla, llamada California, muy llegada a la parte del paraíso terrenal, la cual fue poblada de mujeres negras, sin que algún varón entre ellas hubiese, que casi como las amazonas era su modo de vivir. Eran éstas de valientes cuerpos y esforzados y ardientes corazones y de grandes fuerzas; la ínsula en sí la más fuerte de riscos y bravas peñas que en el mundo se hallaba; sus armas eran todas de oro y también las guarniciones de las bestias fieras en que, después de haberlas amansado, cabalgaban; que en toda la isla no había otro metal alguno. Moraban en cuevas muy bien labradas; tenían navíos muchos en que salían a otras partes a hacer sus cabalgaduras, y los hombres que prendían llevábanlos consigo, dándoles las muertes que adelante oiréis...”
  
   Las sergas (o hazañas) de Esplandián, sintéticamente, relatan el sitio de la ciudad de Constantinopla y su caída a manos de los sarracenos, quienes, de no haber contado con la ayuda de la reina Calafia, de la isla de California y de sus aguerridas amazonas, no hubieran podido abatir la resistencia de los cristianos.

   Finalmente Calafia se enamora de Esplandián, quien a su vez la rechaza; para continuar cerca de su amado se casa con Talanque, uno de los más valerosos guerreros del héroe. Y Liota, hermana menor de Calafia, contrae nupcias con Tartario, otro caballero cristiano.

   El norteamericano Edward Everett Hale fue quien aclaró en 1862 el misterio de la palabra, al encontrarla en las ya citadas Sergas de Esplandián, invalidando las anteriores interpretaciones como aquella de que nació de las palabras latinas Calida fornax, supuestamente pronunciadas por el conquistador al llegar a estas tierras, y que significan “horno caliente”; con toda la cultura que algunos le adjudican a Cortés, lo cierto es que sólo estuvo dos años en la Universidad de Salamanca.

   Otros suponen que el vocablo proviene de “Calyforno” (horno de cal); del árabe “Califón” (tierra grande o región larga); de “Colofón” (región de pinos resinosos); “kala phornes”, “kala choranes”, “kalos phornia”, etc.

   Ahora nos falta saber quién bautizó a nuestra tierra con ese nombre:

   Francisco Preciado acompañó como piloto a Francisco de Ulloa en su navegación a  esta parte de Nueva España en 1539 por encargo de Hernán Cortés, y de ese viaje produjo para la historia lo que se conoce como su “relación”, especie de recuento a la par que testimonio de acontecimientos dignos de recordación.

Entre otros asuntos igualmente relevantes de esa crónica sobresale el hecho de que en ella  aparece en tres ocasiones la denominación de “California”, lo que parece ser la más antigua designación en referencia a la península.

   La siguiente es la cita textual de las menciones aludidas:
  
   “Continuábamos nuestro recorrido hasta los diez del dicho mes de noviembre [1539]... y cuanto más avanzábamos siempre encontrábamos tierras más deleitables y hermosas tanto por lo verdeante como por mostrar algunas llanuras y valles de ríos que descendían hacia abajo hacia tierra adentro, desde ciertas montañas y colinas de grandes selvas, pero no muy altas que se veían al interior de la tierra.”

   “Aquí nos encontramos a 54 leguas de distancia de la California...”, es decir de cabo San Lucas, ya que se encontraban en la bahía de La Paz.

   Esta referencia es quizá la aplicación más remota del topónimo California para nuestra península y, por extensión, hasta lo que es (desde 1848) la California continental estadounidense, invaluable botín de la guerra contra nuestro país.

   La segunda: “De este modo se fue junto con los otros al lugar del agua donde así poco a poco se reunieron más de cien de ellos, todos en orden y con algunos bastones con las cuerdas para lanzar y con sus arcos y sus flechas y todos pintados. En tanto vino el intérprete chichimeca de la isla California...”

   La tercera: “El capitán [Ulloa] ordenó que nuestro indio chichimeca les hablase, pero nunca se entendieron de modo que sostenemos firmemente que no entendiese el lenguaje de la isla California...”

   Respecto a otros nombres que recibió nuestra península, son de mencionarse el de “Nueva Albión”, que le puso el célebre corsario Francis Drake en 1577; el de “Islas Carolinas” que le quisieron imponer los jesuitas en honor a Carlos II; y el de “Balchaya Zembla” (Nueva Rusia), cuando los rusos dieron a conocer sus proyectos de posesionarse de estas costas.

   Pero ya había nacido para la geografía del mundo y de nuestra patria la palabra California o, como dice Fernando Jordán en El otro México:

"Así nació y fue California:,se engendró en un sueño de Colón, nació en las hazañas de Roldán, creció en la leyenda de Esplandián, Montalvo diole el nombre de una tierra enemiga de los cristianos, supieron de ella Cortés y Nuño de Guzmán, descubrióla Fortún Jiménez, Alarcón bautizóla con el nombre de la legendaria California para ridiculizar a Cortés."

   California es, al fin de cuentas y de cuentos, nombre mítico, mágico y literario que tenemos el agrado y deber de preservar como parte del patrimonio histórico de esta parte de México y sus habitantes.

   Y con esto concluimos. Aprecio a usted haber concedido oportunidad de hablar sobre un interesante asunto relacionado con esta tierra tan querida para nosotros y tan incomprendida por muchos mexicanos, porque sólo la conocen de referencia pero sigue tan lejos de ellos como Europa o como África, a pesar de ser ahora tan fácil y cómodo visitarla, para conocerla y amarla, como merece.

Tercera de 5 partes de la ponencia presentada al XL Congreso Nacional de Cronistas Mexicanos y I Internacional de la Crónica, del 2 al 8  de septiembre de 2017 en Cancún, Q Roo. El texto in extenso aparecerá en el vol. II de la memoria respectiva.

SEMANA DE HISTORIA: GILBERTO IBARRA RIVERA

EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS EN LAS CALIFORNIAS

VISIÓN CALIFORNIANA DE CORTÉS*

Por Eligio Moisés Coronado,
cronista de las Californias. 

A partir de la Independencia de México, la historia nacional se ha dedicado a vituperar la figura de Hernán Cortés; no ha sido para menos, ya que la presencia del extremeño en lo que ahora es el centro y sureste de nuestro país está vinculada a sucesos terribles de muerte y destrucción, como consecuencia del doloroso proceso de conquista que encabezó, y del cual emergió el país mestizo que formamos.

            Pero la llegada de don Hernán a California aquel 3 de mayo de 1535 en que tomó posesión del puerto y bahía de Santa Cruz, hoy La Paz, no tuvo un sólo ingrediente negativo, y sí varios provechosos: fue trazado el primer mapa de esta tierra, que a partir de entonces comenzó a recibir el nombre de “California”, y pasó a formar parte de la historia, la geografía y la cultura universales.

            Esto último es generalmente sabido, pero lo primero hay que demostrarlo:

 En el libro de Mariano González Leal titulado Juan de Jasso, el Viejo, que consta de 325 páginas y está dividido en cuatro partes, la tercera transcribe testimonios documentales sobre este personaje, uno de los capitanes de Cortés que lo acompañó en su viaje a  California.
           
En uno de dichos papeles pueden leerse las órdenes que dio el conquistador a Jasso el domingo 18 de julio del propio 1535, cuando éste se dirigía a comandar la cuarta exploración de la región aledaña a La Paz para, como las precedentes, conocer su gente y las características de la tierra recién descubierta por ellos con el propósito de establecer aquí una colonia permanente, “en el servicio de Dios y el acrecentamiento del patrimonio real y la utilidad y provecho de los conquistadores y pobladores.”
           
 En las partes medulares, el texto dice:

            “Trabajaréis por todas las formas que pudieres, de saber qué gente habita en aquella parte y la calidad de ella y todas las otras particularidades, teniendo toda buena maña y sufrimiento para que los naturales no se escandalicen ni se les haga daño ni disgusto alguno, pues habremos de ir a vivir entre ellos y socorrernos de la necesidad que al presente tenemos, y en esto os encargo mucho que tengáis muy especial cuidado y vigilancia, avisando de ello a todos los de vuestra compañía y apercibiéndolos de que serán castigados los que otra cosa hicieren.”

            Enseguida añade que “luego de que hayáis hallado tal tierra que os parezca y satisfagáis que podemos ir a ella, volveréis..., habiendo dado a los naturales, mayormente a los principales, los regalos que lleváis, y trabajando en dejarles con el más contentamiento que fuere posible...”

            Dispone que “si topares alguna gente de los naturales de la tierra, ahora en poca cantidad, ahora en mucha, ahora en pueblo o ranchería o fuera de ella, trabajaréis por todas las formas que pudieres, en darles a entender que no vais a enojarlos y a hacer daño ni perjuicio alguno, sino que vais a ver la tierra y a buscar bastimentos, y que si los hallares se los pagaréis de los regalos que lleváis...”

            Y reitera: “no consentiréis que ninguno de los de vuestra compañía los enoje en persona ni en bienes, y si alguno sin vuestra licencia se desmandara, lo castigaréis con toda rigurosidad en presencia de los naturales, y les daréis a entender que por el enojo que les hicieron los castigáis.”

            Sin embargo, recomienda que, en caso de que los nativos provoquen pelea, los españoles se defiendan, pero que se procure que las mujeres y los niños no sufran daño alguno, y se evite la rapiña, “porque muchas veces suele acaecer que la gente de guerra, movida con codicia..., se ocupa en el despojo; los apercibiréis de que ninguno tome cosa [alguna], y esto habéis de amonestar con mucha insistencia y castigarlo con mucha rigurosidad.”

            De todos modos aconseja ser desconfiados pues “como esta gente son bárbaros de poca verdad, no conocen a Dios, suelen fingir amistad y debajo de ella hacer muchos engaños.” No obstante, ordena conseguir guías entre los aborígenes, a los que deberá darse buen tratamiento.

           En otros párrafos que siguen insiste en que “no consentiréis que se les tome cosa alguna contra su voluntad..., y si algo os dieren se lo pagaréis de lo que lleváis, de manera que queden contentos, y trabajad en no venir en rompimiento con ellos.”

            De manera que el Hernán Cortés que vino a California llegó con al menos dieciséis años de experiencia personal, tortuosa en varios casos, en su trato con indígenas, que en esta nueva empresa le indicaron el camino de la concordia para obtener frutos más convenientes a sus empeños.

            Tal visión del conquistador legitima el que el mar interior peninsular lleve también su nombre, y lo mismo podría sugerirse para otras formas de reconocimiento a un personaje fundamental del pasado californiano.


            Y sería tal vez buena manera de intentar reconciliar al indio y al español que todavía luchan en el interior de nuestra sangre, integrada --aunque ello aún no sea cabalmente admitido-- por la de ambos.

* Segunda de 5 partes de la ponencia presentada al XL Congreso Nacional de Cronistas Mexicanos y I Internacional de la Crónica, del 2 al 8  de septiembre de 2017 en Cancún, Q Roo. El texto in extenso aparecerá en el vol. II de la memoria respectiva.

ARRECIFES ARTIFICIALES EN BCS

EN LA SEMANA DE HISTORIA DEL GRUPO CAHEL, A. C.

EL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS EN LAS CALIFORNIAS*


El 3 de mayo de 1535 fue el día en que se abrió al saber de otra cultura y al quehacer de otra historia la tierra californiana. Fue la fecha en que llegó a su encuentro Hernán Cortés, el conquistador de Tenochtitlan.

            Ahí estaba el marqués del Valle de Oaxaca comandando su quinta y penúltima empresa por el océano Pacífico, en busca de la supuesta isla a la que la leyenda impondría poco después el mágico nombre de California.

            Aquí habían arribado un año y medio antes los tripulantes del barco La Concepción, enviados por Cortés y amotinados contra su jefe Diego Becerra, al que asesinaron encabezados por el piloto Fortún Jiménez. En su huida hallaron accidentalmente la península después llamada de la Antigua o Baja California, donde habitaron por poco tiempo en lo que hoy es La Paz, hasta que los abusos de los extranjeros produjeron la impaciencia de los indígenas, quienes quitaron finalmente la vida al propio Jiménez y a una veintena de sus compañeros.

            Los pocos que quedaron debieron abordar su nave y escapar; llegaron a tierras del actual estado de Sinaloa donde dieron a conocer la gran riqueza de perlas que poseía la tierra recién vista por ojos europeos. Esas noticias y la idea de rescatar su embarcación decidieron al Extremeño a viajar hasta este punto de la mar del Sur.

            Tres barcos constituyeron la expedición: San Lázaro, Santa Águeda y Santo Tomás, bien abastecidos de provisiones y gente, entre la que se contaban carpinteros, herreros, marinos, médicos, religiosos y soldados. Mandó las naves desde Acapulco hasta el litoral de Sinaloa, y él con algunos de sus hombres marchó por tierra. Parte del contingente y los bastimentos quedaron en la misma costa sinaloense, y la flota se echó al mar el 15 de abril de 1535 con rumbo al poniente.

            Dieciocho días más tarde, después de haber avistado el extremo sur de la península (que luego recibió el nombre de cabo de San Lucas: Yenecamú en lengua pericú) y penetrado por el golfo, estaban dentro de esta bahía el capitán general de la Nueva España y su gente.


            El 3 de mayo es todavía, en el calendario cristiano, el día de la Santa Cruz; por ello recibió esta denominación la tierra que recién ponía Cortés bajo el dominio de Carlos I, y que Sebastián Vizcaíno rebautizaría en 1596 como La Paz, topónimo que prevaleció en definitiva.

            Nada similar era aquello al mundo de maravillas que todos esperaban. El paisaje físico poco pudiera alentar a quienes venían en busca de riquezas fáciles, y el humano sólo les ofrecía agrupamientos espontáneos en dura lucha por la supervivencia en un medio difícil, y cuya evolución, por este motivo, había quedado detenida en la recolección de frutos, la caza y la pesca.

            En el informe de Francisco Preciado, integrante de la expedición de Francisco de Ulloa (1539-1540), también costeada por Cortés, se comenzó a dar el nombre de California a esta tierra, principalmente en referencia a cabo San Lucas.

            Luego de conocerse su existencia por el resto del mundo, su atractivo aumentaría por la posibilidad que para España representaba de plantar defensas contra la piratería, así como puntos estratégicos de expansión hacia el norte y el oriente. Para las órdenes religiosas significaba atraer más almas a la fe cristiana. Y por lo que toca a las ambiciones particulares, la probabilidad de obtener grandes ganancias en la pesquería de perlas, por citar sólo algunos aspectos sobresalientes del irresistible “llamado de California”.

            Ahí permaneció casi dos años el conquistador, afanándose por hacer progresar la fundación. No obstante que en persona procuró socorros a los colonos poniéndose él mismo a punto de perecer, y a pesar de que recorrió la costa en busca de mejor sitio, tuvo al cabo que volverse a México-Tenochtitlan, dejando el provecho de los conocimientos geográficos obtenidos. Desde esos acontecimientos, el golfo recibió los nombres de California y de mar de Cortés, que todavía conserva.

            El puerto y bahía de Santa Cruz, en la primera California de todas, quedó así incorporada para siempre a la historia y la geografía universales.

* Primera de 5 partes leída en la Universidad Lasalle campus Cancún, dentro del XL Congreso Nacional de Cronistas Mexicanos y I Internacional de la Crónica, el 
6 de septiembre de 2017. El texto in extenso aparecerá en el vol. II de la memoria respectiva.

SAN FRANCISCO JAVIER VIGGÉ-BIAUNDÓ

NUEVO DOCTORADO A MIGUEL LEÓN-PORTILLA



El prestigioso historiador de las Californias recibió el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Sevilla

ACTUALIDAD

XL CONGRESO DE CRONISTAS MEXICANOS


Como parte del programa conmemorativo por los 500 Años del Encuentro de Dos Mundos entre México y España, acaecido con el arribo de la primera expedición española a las costas de Quintana Roo (Francisco Hernández de Córdoba, 1517), y en el Centenario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (Querétaro, 1917), la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas (ANACCIM), A.C., el gobierno del Estado de Quintana Roo y el ayuntamiento de Benito Juárez, Quintana Roo, convocaron a los cronistas oficiales y a los todos los de habla hispana de América Latina, Estados Unidos, España y el Caribe, a participar en su 40º congreso de ese organismo, así como al I Encuentro Internacional de la Crónica, que serán realizados en la ciudad de Cancún, Quintana Roo, del 3 al 8 de septiembre de 2017, y a los cuales este cronista free lance se propone asistir con una ponencia titulada “El Encuentro de Dos Mundos en las Californias” que, una vez presentada, se publicará en este mismo blog el lunes 11 de septiembre próximo.

LAS BALLENAS DE CALIFORNIA SUR

CRÓNICA

EL MEJOR DE LOS MUNDOS

Un mundo así es posible: aquél donde sólo hay noticias de las cosas felices que ocurren en el país, y de los sucesos feos en los otros que, por tanto, nada tienen de imitable.

Un lugar en que ninguna crítica pública adversa hay al gobierno y a los gobernantes; donde jamás se habla de corrupción, donde se habla de tú al presidente. En cuyos medios, todos, están ausentes la nota roja, los anuncios comerciales, las quejas que pudiere haber de los usuarios de la tv, la prensa y los tecnomedios, y todo aquello que pueda considerarse al margen de los intereses del dirigente, protector y custodio de la opinión pública.

Solamente informes de lo bueno que vendrá, de los éxitos del mañana, del futuro mejor. Es cierto que de los logros del presente nada hay que hablar y nadie se ocupa de recordar a los administradores públicos sus anuncios futuristas.

Donde se carece de encuestas y estadísticas, sólo cifras que algunas veces presenta el gobierno para dar a conocer sobrecumplimientos incuestionables e inverificables de metas y objetivos.

Donde la oposición es mínima, y cuya existencia y actuar jamás son conocidos por la sociedad. Sólo de vez en cuando la gente se entera de algún acto de repudio contra vecinos inconformes que disienten y se atreven a manifestar su rechazo al sistema y sus exigencias de cambio.

Un país donde se enseña la sabia virtud de vivir sujetos y dependientes del estado y de la ayuda extranjera (al mismo tiempo que se habla de soberanía irrenunciable), mientras se abate toda iniciativa de crecimiento personal que, de acuerdo a los criterios oficiales, es raíz de formas indeseables de existencia que harían impensable la consecución del hombre nuevo.

Una república que, sin serlo, carece de preocupaciones por el futuro, incluido el inmediato; donde nadie planea para mañana porque el régimen se encarga de eso, nadie más…

Un pueblo que canta, ríe, exporta talentos, calla y recibe a sus visitantes con el orgullo nacionalista que proporciona pensarse modelo y ejemplo.

Un mundo feliz que existe, aquí a la vuelta, a diferencia del de Huxley.

MUY LLEGADA A LA PARTE DEL PARAÍSO TERRENAL...

CRÓNICA HUÉSPED

LA SAL SALE PARA TODOS
Por Ramón Ojeda-Mestre
(En sudcalifornios.com)
Por la SAL estamos a SALvo de padecer hiponatremia y otras patologías que pueden aSALtarnos donde menos lo pensamos. Sin SALvedades, nos mantenemos sanos y SALtarines gracias a la ingesta de cloruro de sodio y de otras SALes, pues el 87% de los medicamentos contienen SALes diversas. La SAL es univerSAL y ningún ser humano en el planeta, e inclusive animal alguno, sobrevive sin su dosis SALínica. Así que no le eche la SAL a este MatuSALen de que diciembre y enero desviejadero.
Me aSALtan dudas, al igual que a usted feliz aSALariado o a usted SALerosa SALiente de la gripe, de cuánta SAL debo incorporar a mi puerquecito este fin de año con tanta dizque fiesta y que en verdad son rituales báquicos o dionisíacos para desafiar a la SALmonelosis y a la cirrosis hepática o a un laminazo a manSALva o a toparme con algún deSALmado, pues a veces parece que está uno SALado y, sin deberla ni temerla, acaba uno SALpicado.
La SAL es tema crucial y por eso se realizará del 12 al 16 de octubre de 2017 en Los Cabos, el II Congreso Internacional de Antropología de la SAL, como comenté en mi programa de radio Culturama en donde por cierto entrevisté hace poco al legendario Miguel León Portilla y a la gran artista plástica y literaria Elisa SALas, de apellido palindrómico, por sus Caligramas ingeniosos y sorprendentes. Para este Congreso están confirmados, lo mismo Weller de Francia (Le Sel dans l'Antiquité ou les cristaux d'Aphrodite), que Tiberiu Alexianu quien preside el Comité Científico, Kawashima de Japón, o el experto SALinero de México Castellón (El mar y la SAL: una relación necesaria).
Se tratarán temas arqueológicos, industriales asuntos de brujería, ver libro SALt de Kurlansky, y de SALud o de historia, de geología, de antropología o de comercio de la SAL, son más de doscientos temas y para maestros, investigadores o estudiantes de todo el mundo. Si le interesa escriba a: ceiit.sc@hotmail.com no SALga con que no se enteró a tiempo. Ah, también la SALinidad en los mares y la Talasoterapia, o la SAL en la elaboración del vino para que sea naSALmente bueno o reSALte en el chocolate y la gastronomía y hasta de las pinturas rupestres tan famosas en Los Cabos, ya hay muchos extranjeros confirmados.
Desde luego que habrá SAL de gusano con el Mezcal, o SAL de chapulín y SALtimbanquis que enviarán los Partidos, o SAL del Himalaya o la famosa SAL negra y también se verán en las enSALadas los comensales con la SAL de piedra y leeremos a SALvador Díaz Mirón, o a Neruda con su Oda a la SAL que dice:
Aquí en la isla
el mar
y cuánto mar
se SALe de sí mismo
a cada rato,
dice que sí, que no,
que no, que no, que no,
dice que sí, en azul,
en espuma, en galope,
dice que no, que no.
No puede estarse quieto,
me llamo mar, repite
pegando en una piedra
sin lograr convencerla…
SÁLvese el que pueda, gritaría en un naufragio, rescataría el arenque en SALmuera o el bacalao SALado o el tasajo y a nadar o a dejar que nos lleve la corriente y SALtar las olas

PRESENTACIÓN BIBLIOGRÁFICA


El miércoles 19 de julio de 2017 en el Museo Regional de Antropología e Historia, de La Paz (5 de Mayo y Altamirano), a las 20:00 horas.
Y el viernes 21 siguiente en la Librería Bookworm de Cabo San Lucas (Plaza Transpeninsular, Km. 4.5 a San José del Cabo) a las 18:00 horas. 

EL SEMINARIO DE CULTURA MEXICANA EN LA PAZ, EL 30 DE JUNIO DE 2017








BELLEZA SUDPENINSULAR

HISTORIA

EFEMÉRIDES DE LA SEMANA

MAYO

(1960). Quedó inaugurada la red de abastecimiento de agua potable de La Paz. En el parque Cuauhtémoc de la propia ciudad fue instalada la correspondiente placa conmemorativa.

1 (1699). Salió de Loreto el jesuita Francisco María Píccolo al sitio denominado Viggé por los nativos, donde halló, según anotó después el padre Juan María de Salvatierra, “una cañada espaciosa, tan amena, tan llena de arboledas, que todos se llenaron de alegría”, y donde fue establecida la cabecera de la misión de San Francisco Javier, Vigeé Biaundó en lengua nativa.

3 (1535). Hernán Cortés llegó al puerto y bahía donde hoy se asienta la capital sudcaliforniana, que bautizó como “Santa Cruz” por la celebración cristiana de la fecha. Esta designación no prosperó aunque poco tiempo después se comenzó a dar a la zona la denominación de “California”, y fue la primera en recibirla. Más tarde, Sebastián Vizcaíno dio el nombre de La Paz a la antigua Santa Cruz.

3 (1856). El jefe político José María Gómez dispuso que el villorrio del cabo de San Lucas fuese erigido en pueblo, en virtud de que el gobierno general lo habilitó para el comercio de cabotaje.

3 (2016). Murió en Guadalajara (Jalisco, México) Rosario “Chayito” Morales Rodríguez, autora de la canción Puerto de ilusión, dedicada a La Paz, capital de Baja California Sur. Nació en aquel mismo estado en 1923.
 
5 (1602). Salió de Acapulco el general Sebastián Vizcaíno en su segundo viaje a California a explorar los litorales peninsulares, y alcanzó a llegar hasta los 43°.




5 (1939). Fue fundada en La Paz, por el jefe político Tte. Corl. Rafael M. Pedrajo, la biblioteca “Mtro. Justo Sierra”, en la sala principal de la escuela secundaria “José María Morelos” (Belisario Domínguez entre 5 de Mayo e Independencia). Más tarde pasó a formar parte de la Casa de la Cultura (Madero y 5 de Mayo) y finalmente quedó instalada en el edificio “Sobarzo” (Altamirano entre 5 de Mayo y Constitución).


7 (1837) Ante el ayuntamiento de La Paz asumió el gobierno de la península el Lic. Luis del Castillo Negrete, cuyas primeras disposiciones procuraron aplacar la situación conflictiva que en todos sentidos vivía la población. Permaneció en ese puesto hasta 1842 en que presentó su renuncia.

ACTUALIDAD

ESPACIOS DE CULTURA, ANTES Y AHORA

ANTES


En el actual ya no tan apacible transcurrir de los años de La Paz, varios de sus lugares habían tornado, de poseer funciones socialmente lamentables, a servir para actividades de mayor dignidad. Veamos algunos casos:

         Los terrenos que pasó a ocupar en los últimos lustros el estadio municipal de beisbol, habían servido poco antes como cementerio de fosas comunes durante una de las varias epidemias que sufrió la ciudad desde su fundación hasta el pasado siglo.

         La antigua construcción que albergó a las escuelas secundaria Morelos y Normal Urbana, después a una sala cinematográfica y luego a un centro de espectáculos (Belisario Domínguez entre 5 de Mayo e Independencia), en su origen fue de las primeras cárceles paceñas.

         Un excelente edificio, el "Sobarzo"  -llamado así porque se honró la memoria de un servidor social denominando con su apellido al sanatorio de la ciudad-, fue convertido en el nuevo reclusorio al cual se le añadió la oficina del delegado de gobierno y posteriormente el departamento de Tránsito (Altamirano y Constitución). Ahí acudía usted a cumplir una pena corporal, a pagar una multa o, cuando menos, a visitar a un pariente o amigo en dificultades.

            La prisión cedió entonces su residencia a la biblioteca pública "Justo Sierra", y el resto del sector lo ocuparon el Museo de Antropología e Historia, el Ágora y las instalaciones de Fonapás (enseguida dirección estatal de Cultura y hoy parte del instituto del mismo ramo). Nos consta que se requirió una labor extraordinaria para volver simpatía la justificada animadversión que producía el sitio entre los habitantes locales.

         Dos áreas que en nuestros días ocupan la Ciudad de las Niñas (en el antiguo "Mirador", actualmente llamado colina de la Cruz) y la escuela secundaria federal número dos -que fue primera sede también de la escuela Normal Superior-, habían sido, inmediatamente antes, asientos de sendos prostíbulos. 

         Donde estuvo otra de semejantes casas fue establecida una negociación de plásticos, dentro de la populosa colonia esteriteña.

         Poco más allá de los límites de la población, en la ex-isla de San Juan Nepomuceno, en la bahía de Pichilingue, se halló fincado un depósito de carbón para los buques de la marina de los Estados Unidos, mediante una indeseable concesión vigente de 1866 a 1925. Lo que queda de ello está desde entonces bajo custodia de la secretaría de Marina, y otra parte de la superficie fue dedicada a terminal de transbordadores (desde 1964), así como a muelles y bodegas de un puerto pesquero, inicialmente, y de altura en 1990.

         Con estos pocos ejemplos puede verse cómo el pueblo de La Paz y sus autoridades habían determinado, en cada momento de la ya larga vida de nuestra capital  -que arranca de 1535 y, en un proceso de desarrollo creciente, desde principios del siglo XIX-, irle reintegrando su intrínseca dignidad.

          En ningún caso -al menos del que haya testimonio- se habían registrado fenómenos inversos, es decir que nos hubiéramos visto precisados a cancelar funciones de utilidad colectiva con el fin de destinar edificios o superficies para efectuar otras de menor rango.

AHORA

         Últimamente, alguna instancia del gobierno estatal decidió que el Centro de Convenciones y Expresión Cultural de Sudcalifornia (CCECS), pasase a servir de manera exclusiva como lugar de reuniones estrictamente administrativas.

Dicho CCECS forma parte del trío único de espacios (junto con el “pabellón cultural”, adefesio erigido en Cabo San Lucas con un nombre extraño, y el Archivo Histórico del estado) destinados a la promoción y el desarrollo de la creatividad, la investigación y la inteligencia de los habitantes de Baja California Sur, construido y equipado íntegramente con recursos federales durante los regímenes enquistados durante el presente siglo en esta tierra.

Hay indicios de que, en actitud clásica de doblar las manos ante una realidad inmodificable, el propio Instituto Sudcaliforniano de Cultura se halla gestionando un comodato (acuerdo temporal de préstamo de un bien restituible) para que sea la secretaría particular del ejecutivo la que disponga a su completo arbitrio, y con pocas posibilidades de devolución en lo que resta del sexenio, de un  inmueble edificado para beneficio del espíritu comunitario.

A todos consta que el CCECS nació con la visión de ser un importante aliado del fomento a las expresiones culturales de los sudcalifornianos, a través de la realización permanente de acciones afirmativas, que contribuyan al desarrollo cultural y artístico de nuestra entidad; y con la misión de favorecer la participación activa de los grupos culturales, así como de los creadores locales, promotores y demás interesados en fomentar las expresiones artísticas y de intercambio cultural en esta media península.


Luego entonces, dar a ese sitio un propósito diferente a los fines para los cuales fue creado, constituye una evidente desviación y un flagrante fraude que deben ser denunciados, por lo menos, al FOIS (Fideicomiso de obras de infraestructura social), la comisión de Cultura de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión (que autoriza el presupuesto de egresos y la partida de inversiones en este sentido) y a la Fiscalía Superior de la Federación para que determinen lo conducente y finquen las responsabilidades que procedan.